Santa Balbina de Roma

Santa BalbinaSanta del siglo II, habría sido hija del tribuno Quirino, de una noble y acaudalada familia romana.

La tradición de la vida de Santa Balbina proviene de un par de obras de teatro eclesiástico del siglo VI, y también de la confusión generada por un cementerio en Roma que lleva su nombre.

El cargo público de Quirino era el de jefe de las cárceles de Roma. En una de ellas yacía prisionero el papa Alejandro I.

Balbina, la bella hija de Quirino, había enfermado súbitamente de escrófula, y se vio cubierta de llagas y con su hermoso rostro desfigurado. Con desesperación, el tribuno acudió con el papa pidiéndole la intercesión divina para sanarla.

Alejandro le encomendó entonces que buscara las cadenas de San Pedro. Él las encuentra, y se dice que cuando Balbina besó las benditas cadenas, quedó curada en el acto.

Balbina y su padre fueron bautizados entonces por el papa Alejandro. A pesar de los múltiples pretendientes que tuvo, la joven siempre los rechazó, pues había consagrado su cuerpo al Señor.

Sin embargo, un mal día, junto con su padre fue arrestada por orden del emperador Adriano. Después de ser sometida a indecibles tormentos, Santa Balbina murió decapitada.

La iconografía la representa por lo general con una cruz y un ángel que le indica el camino al Cielo, o bien sosteniendo en las manos las cadenas que la curaron milagrosamente.

SANTA BALBINA DE ROMA es un claro ejemplo de las tribulaciones de los mártires en los primeros tiempos del cristianismo.