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Secretariado Patrimonio

EL SECRETARIADO

1-      El Secretariado para el Patrimonio Cultural de la Diócesis de Córdoba, entidad dependiente y auxiliar del Obispo diocesano, tiene como principal finalidad ofrecer un servicio a los párrocos en la tutela y gestión de los bienes de carácter cultural y artístico de los que son responsables. Pretende también promover en nuestra Iglesia diocesana una sensibilización cada vez mayor sobre el valor de este tipo de bienes[1]. Asimismo, es instrumento de colaboración y acercamiento a los fieles, a otras instituciones culturales civiles y eclesiásticas (entre las que destaca la Catedral) y a la población en general, en lo que se refiere a la conservación y promoción del patrimonio cultural.

2-      Con respecto a los bienes culturales[2], este Secretariado atiende varios ámbitos de actuación: bienes inmuebles, bienes muebles, y patrimonio inmaterial, vinculado a la liturgia, la música y el turismo (procesiones, romerías, tradiciones populares…). Archivos y Bibliotecas constituyen un capítulo aparte.

3-      También tiene la misión de velar por el cumplimiento de la normativa civil y eclesiástica en el ámbito del patrimonio diocesano. En esta tarea, se ofrece como organismo asesor e intermediario de las parroquias ante la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía. Así pues, las actuaciones en este ámbito requerirán siempre la aprobación del Obispado, y en su caso, también de las autoridades civiles competentes.

4-      Para garantizar la adecuada conservación del patrimonio cultural de la Iglesia en Córdoba, es necesario que los párrocos, cofradías y otras instituciones eclesiásticas, comuniquen en forma debida a Vicaría General cualquier intervención que se proyecte realizar sobre un bien cultural, sirviéndose para ello de los procedimientos, criterios y recursos que se detallan en esta guía. De este modo, el Secretariado para el Patrimonio Cultural de la Diócesis puede convertirse en un eficaz colaborador de los párrocos y de otras instituciones eclesiásticas en su importante tarea de valorar, conservar e incrementar el patrimonio cultural de las parroquias, cofradías y otros entes.

[1] SC, 129. Los clérigos, mientras estudian filosofía y teología, deben ser instruidos también sobre la historia y evolución del arte sacro y sobre los sanos principios en que deben fundarse sus obras, de modo que sepan apreciar y conservar los venerables monumentos de la Iglesia y puedan orientar a los artistas en la ejecución de sus obras.
[2] Para el concepto de bien cultural, cfr.