Inicio > SECRETARIADO PARA EL PATRIMONIO CULTURAL > Ámbitos de Actuación Patrimonio Inmaterial

Ámbitos de Actuación Patrimonio Inmaterial

DEFINICIÓN

El patrimonio inmaterial recoge los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas -junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. UNESCO: “Convención para la salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial”, art. 2, 1.

Este patrimonio cobra un valor singular en el caso de la Iglesia católica, muy rica en este patrimonio inmaterial milenario que es continuamente actualizado por la comunidad cristiana.  Sin embargo, con frecuencia no somos conscientes de su elevado valor cultural.

 

TIPOLOGÍA

Entre los bienes inmateriales más destacados están: la liturgia (incluyendo el año litúrgico, ritos y ceremoniales), la música eclesiástica (desde el canto gregoriano hasta los populares villancicos, saetas, coplas por sufragio, o la música litúrgica), las peregrinaciones, las romerías, las rogativas, las prácticas piadosas y cultuales (asociadas a imágenes, ritos, lugares o hechos concretos), los vía crucis, los Belenes y Cabalgatas de Reyes Magos, las tradiciones, danzas, y folklore popular, las bendiciones (de animales, objetos, campos…), los rosarios de la aurora, los actos festivos con sus montajes celebrativos, las ornamentaciones (alfombras de flores, decoración de casas particulares, altares efímeros…), los desfiles, el teatro religioso y las escenificaciones, las artes del espectáculo, el tañido de las campanas, los procedimientos y costumbres, el lenguaje simbólico propio, las leyendas y mitos, los pregones de exaltación de festividades, etc.

 

HERMANDADES Y COFRADÍAS

Especial protagonismo tienen en nuestra diócesis estas asociaciones públicas de fieles. Su papel en el fomento del patrimonio material e inmaterial, en especial las procesiones de Semana Santa y Gloria, traslados, cultos y cultura cofrade en general, las constituye en verdaderos baluartes frente al secularismo que hoy impregna nuestra sociedad.

 

LITURGIA

Está directamente bajo la autoridad de la Iglesia, y nadie más puede ejercerla, de ahí su extraordinaria responsabilidad a la hora de preservarla en su integridad. Además de su valor intrínseco, la belleza y autenticidad de los ritos litúrgicos los constituyen en un valiosísimo patrimonio inmaterial a proteger, en primer lugar porque actualiza la obra de salvación y construye la comunidad, pero también porque, cumpliendo la misión para la que fue creada, la Iglesia hace cultura. La liturgia bien realizada es la más bella obra de arte.

 

MÚSICA

La música contribuye en gran manera a generar el ambiente adecuado para la celebración litúrgica o la oración en el templo, cumpliendo también un papel esencial en numerosas tradiciones y prácticas piadosas externas al recinto cultual. Ambas deben tener distinta consideración, pero en cualquier caso, deben ser acordes a la dignidad y solemnidad propia del ámbito eclesiástico. Por esta razón, es necesario discernir la música adecuada para cada caso, desde la selección de la música en bodas o comuniones, hasta las piezas musicales integradas en prácticas devocionales. El párroco debe velar para que esta selección se realice con prudencia. Cuestión aparte es el uso del templo como espacio para conciertos, que se abordará en el apartado “sacralidad del templo”.

 

TRADICIONES Y COSTUMBRES DE CARÁCTER DEVOCIONAL

Corresponde a los párrocos velar para que no se pierda el sentido cristiano de las manifestaciones culturales, así como orientar a cofradías, asociaciones, ayuntamientos, etc. en el buen desarrollo de estas prácticas devocionales. Para tradiciones especialmente arraigadas o importantes, cualquier alteración sustancial del contenido o manifestación externa deberá ser tutelada por el Obispado de Córdoba, que velará por el respeto de su identidad.

 

TURISMO

La belleza del patrimonio cultural fruto de la fe católica ha generado enorme interés en todo tipo de personas que se desplazan para disfrutar de él. Este flujo de turistas se sustenta en gran parte sobre el patrimonio inmaterial de la Iglesia, sobre la autenticidad de su liturgia, costumbres y tradiciones. Estas poseen sobre todo un valor espiritual, pero en muchos casos también un enorme atractivo turístico, como sucede en la Semana Santa de muchos lugares. Para que se garantice la integridad de estas prácticas, es necesario preservarlas, no sólo en su expresión exterior, sino también en su significado más profundo. Al velar por el cuidado de las acciones que le son propias, la Iglesia contribuye al desarrollo de multitud de iniciativas turísticas y de ocio Orientaciones para la pastoral del Turismo. Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes (29 de junio de 2001)

 

SACRALIDAD DEL TEMPLO

La dignidad inherente a los espacios sagrados hace que el ambiente de sacralidad sea un bien intangible a preservar, especialmente cuando nuestro entorno cada vez ofrece menos espacios que favorezcan la espiritualidad. Esta tarea y responsabilidad corresponde exclusivamente a la Iglesia, que habrá de velar porque no se extinga. Por este motivo, la organización de conciertos, teatros, rodajes de películas, exposiciones, actos culturales o institucionales, visitas turísticas u otros eventos ajenos a la vida litúrgica propia de los templos deba ser cuidadosamente escogida y supervisada. El Secretariado de Patrimonio se ofrece como asesor para garantizar una adecuada elección, conforme a las directrices del Obispado. Ver procedimiento para solicitar usos extralitúrgicos en los templos