Vigilia de Oración bajo el lema “La comunidad cristiana ora y denuncia la crisis”

Organizada por la Delegación diocesana de Acción Caritativa y Social, Delegación diocesana de Migraciones y el Secretariado de Pastoral Obrera.

pastoral24El pasado 21 de diciembre tuvo lugar una Vigilia de Oración por la crisis económica, que comenzó con una concentración en la plaza de las Tendillas, donde se leyó un manifiesto. Posteriormente, los asistentes se desplazaron a la parroquia de San Nicolás de la Villa para celebrar la Vigilia de Oración.
A continuación, publicamos el comunicado que se leyó en la Vigilia:

La Iglesia cordobesa queremos, una vez más, mostrar nuestra solidaridad y compromiso con las víctimas de la crisis económica. Ellas son realmente nuestra preocupación. Y es a ellas a las que queremos unir nuestra suerte. No podemos anunciar el Evangelio si no somos la Iglesia samaritana que siente compasión de quiénes, al borde del camino, “han caído en las manos de unos salteadores que, después de desnudarlos y golpearlos sin piedad, se alejaron dejándolos medio muertos” (Lc 10, 30)
Esa es la “suerte” que han corrido tantas personas de nuestros pueblos y barrios, tantas familias obreras. Esa es la “suerte” de los que han perdido su trabajo o tienen empleos tan precarios e indecentes que no les da para salir de la pobreza; de las familias hipotecadas e incapaces de llegar a final de mes; de quienes habitan los barrios-guetos de exclusión social; de los inmigrantes, que salen de sus países huyendo de una crisis permanente y encuentran precariedad y rechazo. Inmigrantes a los que otorgamos derechos o se los quitamos según nos sean útiles como nos muestra la nueva reforma de la ley de extranjería.
Y esa es la “mala suerte” que ha entretejido la usura y la avaricia de hombres y mujeres de negocios sin piedad. Esos que han sacralizado la búsqueda del propio beneficio por encima de todo… Esa es la “mala suerte” que han urdido unas estructuras de pecado que hacen posible poner como criterio de vida la injusticia y la desigualdad. Una economía que no responde a las verdaderas necesidades humanas y, especialmente, a las de los más pobres no es compatible con el desarrollo humano y con el Evangelio.
Y es que esta crisis económica es, ante todo, una crisis moral crónica. Una crisis de valores instalada en el corazón humano y en el sistema económico y social. Una crisis que ha dejado en el camino de la historia a tantos empobrecidos, tanto sufrimiento y tanta indignidad.
Pero también es una llamada a las personas de buena voluntad, especialmente a los cristianos. Es tiempo de Navidad donde experimentamos que Dios, por amor, se encarna en la debilidad humana. ¿Podemos mirar para otro lado como si no ocurriera nada? ¿Podemos consumir y derrochar como si nuestras Cáritas parroquiales no estuvieran desbordadas? La crisis ha de convertirse en una oportunidad para mirar el rostro de Cristo desde las víctimas.
Es tiempo de Navidad y, por tanto, es tiempo de la Caridad Política. Una caridad donde el amor y la justicia no se pueden separar. Una caridad que une la atención a los que sufren los efectos de la crisis y el trabajo por combatir las causas que la han generado. Por ello queremos comprometernos y mostrar nuestro apoyo a todas las iniciativas encaminadas a buscar soluciones verdaderamente justas, que generen un empleo decente y que posibiliten vivir a las familias de nuestros barrios y comunidades con dignidad. Podemos volver a crecer económicamente pero si no construimos una economía de comunión que ponga en el centro a los más débiles y que redistribuya la riqueza con justicia no saldremos realmente de la crisis moral que vivimos.
La comunidad cristiana hemos celebrado hoy una Vigilia de oración y denuncia de la crisis económica y de los “valores” que la sustentan. Nuestra fe en Jesucristo Resucitado nos hace tener esperanza en el ser humano y en un mundo donde se abra camino el Reino de Dios y su Justicia.