Viernes de Dolores, preludio de la Semana Santa

Como cada año, cientos de personas han acudido en masa a la Plaza de Capuchinos, fieles a su cita, para asistir a la Misa del Viernes de Dolores ante "La Señora de Córdoba", como es popularmente conocida la Virgen de los Dolores.

La ceremonia, como marca la tradición, ha estado presidida por el Obispo de la ciudad, Mons. Demetrio Fernández, quien ha acudido a la iglesia de San Jacinto a las 11 de la mañana, para rendir culto a la imagen titular de este templo, la Virgen de los Dolores.

Acompañado por el Vicario de la ciudad, Manuel Mª Hinojosa, y por el Delegado diocesano de Hermandades y Cofradías, Pedro Soldado, el Sr. Obispo en la homilía ha manifestado que en el cristianismo contemplamos en estos días la pasión del Señor para descubrir algo más hondo, es decir, el amor que nos tiene Jesucristo. A continuación, ha planteado la pregunta: ¿Es la religión cristiana la religión del dolor?, respondiendo que el centro del cristianismo no es el dolor, sino el amor que nos enseña a vivir incluso en las circunstancias adversas o críticas. Al hilo de esto, ha recordado los dolores que María tuvo que sufrir para traer al mundo a su Hijo y para vivir los momentos de supremo dolor. Además, ha afirmado que al mirar a la Virgen Santísima Ntra. Madre de los Dolores, contemplamos en ella su fidelidad incluso en momentos tan difíciles como la pasión y la cruz de su hijo Jesucristo.

En este sentido, el prelado ha señalado que aunque todos en algún momento de nuestra vida hemos sufrido, debemos ver el dolor como una ocasión positiva para aprender a amar. "María ha ejercitado ese dolor y continua estando al lado de todos los que sufren por cualquier motivo", ha subrayado.

Finalmente, ha concluido pidiendo que en el día grande de su fiesta acudamos a los pies de la Virgen de los Dolores, para dejarnos guiar por ella y sentir el consuelo de su maternal corazón, pidiéndole por la ciudad de Córdoba y por todos los que están en ella.