Uso compartido de la Catedral. Nota de Prensa

NOTA DEL OBISPO DE CÓRDOBA SOBRE LA SOLICITUD DE USO COMPARTIDO DE LA CATEDRAL POR LA JUNTA ISLÁMICA DE ESPAÑA

Córdoba, 27 de diciembre de 2006

NOTA DEL OBISPO DE CÓRDOBA SOBRE LA SOLICITUD DE USO COMPARTIDO DE LA CATEDRAL POR LA JUNTA ISLÁMICA DE ESPAÑA

Algunos Medios de comunicación se han hecho eco hoy, día 27 de diciembre, de una carta dirigida al Santo Padre Benedicto XVI a través de la Nunciatura Apostólica, firmada por el Secretario de la Junta Islámica de España, en la que esta institución solicita a la Santa Sede que autorice el uso compartido de la Catedral de Córdoba por católicos y musulmanes y su conversión en “templo ecuménico”. Para conocimiento de los autores de la citada carta, conversos españoles al Islam, de la opinión pública en general, de los fieles católicos de la Diócesis y de todos aquellos que desde los más variados puntos de España y del extranjero nos han manifestado su preocupación en ocasiones análogas, el Obispo de Córdoba se siente en el deber de manifestar lo siguiente:

1. La Diócesis de Córdoba quiere seguir manteniendo unas relaciones de respeto y aprecio por los musulmanes que viven entre nosotros. De acuerdo con la declaración “Nostra aetate” del Concilio Vaticano II, está dispuesta a trabajar sinceramente por la mutua comprensión, defendiendo y promoviendo unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres (n. 3).

2. Como no podía ser de otra forma, favorece también el dialogo interreligioso propiciado por la Santa Sede, desde la identidad neta de cada confesión religiosa. En este sentido no ayudaría a dicho diálogo el uso compartido de templos y lugares de culto, que sólo generaría confusión en los fieles, dando pie al indiferentismo religioso. Tal uso compartido puede tener sentido circunstancialmente en un aeropuerto o en una villa olímpica, puesto que no se trata propiamente de templos sino de lugares de oración, pero no en el caso de una catedral.

3. El Obispado de Córdoba y su Cabildo tienen títulos jurídicos fehacientes para mantener el uso exclusivo de la Catedral por la Iglesia Católica. Poseen además títulos históricos incontestables. Las excavaciones arqueológicas dirigidas por el arquitecto Félix Hernández en 1930 demostraron la existencia en el subsuelo de la actual Catedral de todo un complejo episcopal que puede datarse entre los siglos IV y VI. Allí se encuentran los restos arqueológicos de la basílica visigótica dedicada a San Vicente Mártir, la domus episcopalis, y muy probablemente la escuela clerical y los servicios de caridad del Obispo. En el año 2004, por iniciativa del actual Obispo y del Cabildo se ha descubierto y expuesto a la contemplación de los visitantes y turistas, un pequeño sacellum o habitación donde se reservaba la Eucaristía para los enfermos. Tanto los muros, construidos en el siglo VI, como la solería de mosaico del siglo IV, están plagados de símbolos cristianos. Todo este complejo fue destruido tras la invasión musulmana en el año 711, aprovechando sus materiales para construir parte de la mezquita, cuya estructura arquitectónica básica se ha mantenido posteriormente gracias al celo de Obispos y Cabildos.

4. La actual Catedral de Córdoba fue donada por el Rey Fernando III el Santo a la Iglesia tras la conquista de la ciudad en 1236, siendo consagrada a continuación por el Obispo de Osma D. Juan Domínguez. Es de advertir que todo el edificio es Catedral, pues todo él está consagrado. Como es bien sabido, adosadas a los muros perimetrales se han levantado a lo largo de los siglos un gran número de capillas devocionales, todas ellas de un gran interés artístico.

5. El Obispado de Córdoba no se opone a que los musulmanes que viven en nuestra Diócesis tengan lugares de culto dignos, como lo desea también para los cristianos que viven en países de mayoría musulmana. Lo exige un derecho humano tan fundamental como es la libertad religiosa. Considera, sin embargo, que estos lugares deben ser proporcionados al número de fieles que practican el Islam, relativamente pequeño en Córdoba, habida cuenta del corto número de inmigrantes que existe en nuestra provincia, tanto en términos absolutos como relativos, como nos dicen estadísticas fiables.

6. En la Catedral de Córdoba, como en todas las catedrales, está el Señor en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía. Este dato fundamental hace inviable celebrar la oración de otra tradición religiosa en su recinto. Por otra parte, el uso compartido de la Catedral de Córdoba por católicos y musulmanes no contribuiría a la convivencia pacífica de los diferentes credos. Las raíces cristianas de Córdoba y su historia cristiana diecisiete veces centenaria merecen ser respetadas. Los católicos cordobeses queremos vivir en paz con los creyentes de otros credos, pero no deseamos estar continuamente sometidos a presiones que no contribuyen a la concordia. Como afirmara en el mes de mayo de 2004 el Arzobispo Mons. Filtzgerald, ex presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, a raíz de una solicitud idéntica de la Junta Islámica, “Es difícil promover la convivencia entre cristianos y musulmanes remontándose a la historia o queriendo revanchas. Es necesario aceptar la historia y seguir adelante”.

7. El Obispo de Córdoba manifestará estas razones y otras varias de carácter pastoral a la Santa Sede si es requerido para ello.

Córdoba, 27 de diciembre de 2006

+ Juan José Asenjo Pelegrina
Obispo de Córdoba