Una jornada en la que los inmigrantes mostraron su cercanía en la fe

Bajo el lema “Acoger, proteger, promover e integrar a los inmigrantes y refugiados”, el día 14 de enero se ha celebrado la Jornada Mundial de las Migraciones

“Como cristianos estamos llamados a comprometernos con los inmigrantes y refugiados, a acogerlos y a colaborar en esta acogida”. Así resume el papel de la Iglesia con los inmigrantes y refugiados el Delegado de Migraciones, Manuel Vida, justamente cuando se celebra la Jornada Mundial de las Migraciones. Una cita que cada año en la Diócesis reúne a inmigrantes y refugiados unidos en una misma fe.

En esta ocasión, la jornada ha comenzado con la celebración de la eucaristía en la Santa Iglesia Catedral junto al Obispo de la Diócesis, Mons. Demetrio Fernández, donde ha intervenido además la Orquesta del templo principal de la Diócesis. En su homilía, el prelado ha hecho especial hincapié en la importancia de estar junto a aquellos que más necesitan, de integrarlos en nuestra sociedad y de acogerlos como hermanos. “Los emigrantes tienen un lugar en el corazón de Dios y en el de todos nosotros”, ha asegurado el Obispo. Asimismo, el pastor de la Diócesis ha indicado que lo mejor que podemos compartir con todos los emigrantes y refugiados es nuestra fe, en medio de cualquier adversidad y del ámbito social.

En otro orden de cosas, don Demetrio Fernández, haciendo alusión a las lecturas, ha comentado la importancia de tener presente que la “sabiduría de la vida consiste en buscar el camino de Dios”. “Sois templos vivos de Dios y el cuerpo es el lugar donde se manifiesta la gloria de Dios como sede del alma y templo del Espíritu Santo”, ha asegurado.

Respecto a la Jornada Mundial que en este día se celebra, ha manifestado que “es una oportunidad para dar a conocer a Jesucristo, ya que nuestra tarea desde la Iglesia es precisamente el anuncio explícito de Jesucristo”.

Palacio Episcopal

Seguidamente, los protagonistas de esta jornada se han reunido en el Palacio Episcopal donde se ha llevado a cabo una ponencia, juegos y bailes regionales, entre otras actividades. Y es que como afirma José Ramón Ruiz, voluntario de la Delegación diocesana de Migraciones, “la Iglesia es servidora de los que sufren y busca romper con la indiferencia animando a la acción de los cristianos con los inmigrantes”.