“Una visión de al-Ándalus distinta a la enseñada en escuelas”

Entrevista a Eduardo Cerrato, comisario científico de la exposición "Nasara: extranjeros en su tierra"

P. ¿Qué restos ha dejado la cultura mozárabe en la arqueología?

R. En realidad no tantos como se podría esperar. Desde un punto de vista arqueológico, los restos materiales de la minoría mozárabe no se distinguían mucho de los de sus contemporáneos musulmanes (del mismo modo que tampoco se distinguen hoy los de un cristiano sirio o iraquí de los de sus vecinos no cristianos). Durante el emirato y el califato cordobés (periodo en el que viven los mozárabes) se produce una homogeneización en los modos de vida, costumbres y hábitos de los habitantes del sur de la Península. Es lo que llamamos arabización o islamización, que hace muy difícil la identificación material de las minorías como los mozárabes. Álvaro Paulo, amigo íntimo de San Eulogio, a mediados del siglo IX, se queja de que apenas uno de cada mil mozárabes podría escribir una carta en latín y que, sin embargo, les encantaba leer poesía y literatura árabe. Creo que es muy ilustrativo de la realidad que se vivía en la Córdoba medieval: los mozárabes vestirían igual que sus vecinos musulmanes, comerían lo mismo, usarían la misma vajilla, vivirían en casas semejantes… los únicos restos materiales que podemos identificar claramente como mozárabes son aquellos íntimamente ligados a la práctica religiosa o funeraria (objetos litúrgicos, epitafios…) en los que el “carácter cristiano” es lo suficientemente explícito. Por ello la mayor parte de las piezas de la exposición pertenecen a estos ámbitos.

P. ¿Cuántas piezas vamos a poder ver durante estos días?

R. La exposición cuenta con algo más de 40 piezas que han sido gentilmente cedidas por museos e instituciones religiosas de muchos puntos de España (Museo Arqueológico Nacional, Museo Arqueológico de Sevilla, de Granada, Museo de la Alhambra, de Palencia, de Ourense, Obispados de Toledo, León…  y por supuesto del Museo Arqueológico de Córdoba). Lamentablemente no están todas las que solicitamos en un principio, pero es algo normal a la hora de organizar una exposición. Hay piezas que, por su valor, su estado de conservación o por mil motivos diferentes; difícilmente se ceden para este tipo de exposiciones temporales.

P. ¿Cuál es la más significativa?

R. Las piezas cedidas por el Museo Arqueológico de Córdoba son de gran valor histórico: Las lápidas de un sacerdos de nombre desconocido y la de la monja Justa. También los Jarros litúrgicos o la Cruz de Fuentes de Peñacorada, donación de Fernando III a un monasterio. Pero si tuviera que elegir una me quedo con el anillo del obispo Sansón, encontrado en Cercadilla. Se trata de un anillo-sello de un obispo cordobés del que no existen otras noticias históricas. Hay quien opina que fuera visigodo; aunque nada impide considerarlo perteneciente a un obispo posterior al 711 y por tanto mozárabe. Sabemos que Cercadilla siguió siendo utilizada como complejo religioso también en época mozárabe.

P. ¿Cómo se estructura esta exposición?

R. A través de siete ambientes o bloques temáticos que hacen un recorrido sobre diferentes aspectos de la cultura mozárabe: la resistencia a la dominación islámica, la represión de las autoridades cordobesas, el éxodo al norte peninsular, un ámbito dedicado a una de las manifestaciones más emblemáticas del mozarabismo: los beatos; la liturgia mozárabe y, para finalizar, una reflexión en torno a la actualidad del fenómeno de las persecuciones religiosas y la recuperación del rito mozárabe.

P. ¿Qué espera de la misma?

R. Que los cordobeses y todos aquellos visitantes que se acerquen hasta la Catedral conozcan más de cerca la idiosincrasia de esta minoría tan determinante en el desarrollo del arte y la cultura medieval españoles. Que adquieran una visión de al-Andalus distinta a la enseñada en escuelas o fomentada por autoridades en la que la compleja sociedad andalusí debe entenderse como un mosaico heterogéneo de etnias, minorías, grupos sociales reprimidos… Se trata de una visión sólo al alcance de académicos o personas con profunda formación histórica pero sobre la que el gran público no es consciente. La islamización de España, al igual que su romanización, fue un proceso muy lento y complejo, desigual, heterogéneo, no precisamente pacífico y nunca finalizado por completo, en el que aquellos que no se adaptaban se veían abocados a emigrar al norte…