Una Cuaresma “nueva” en Al Trasluz

El sacerdote Antonio Gil nos recuerda que el Miércoles de ceniza se alza el telón de la Cuaresma

Antonio Gil

Sacerdote

El obispo de la Diócesis, monseñor Demetrio Fernández, comenzaba su homilía en la misa capitular, el Miércoles de Ceniza, en la Santa Iglesia Catedral, con estas palabras: "La Iglesia nos invita hoy a comenzar la cuaresma, una "cuaresma nueva", con la perspectiva de la Pascua, -la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo-, que nos envía el Espíritu Santo, manantial de dones y de gracias". En sus palabras, el prelado puso el acento en el binomio de esta cuaresma, cada año "nueva" para nosotros: "Primero, que todos somos pecadores; segundo, que Dios es misericordia, como se nos dice en el salmo 50: "Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa, lava del todo mi delito, limpia mi pecado".  En sus palabras finales, el Obispo quiso acentuar con fuerza la necesidad de una conversión sincera: "Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón". Finalizada la homilía, tuvo lugar la bendición de la ceniza. El presidente del Cabildo Catedral, Manuel Pérez Moya, la puso al prelado, quien la fue poniendo después a los concelebrantes y a los fieles participantes en la Eucaristía.

Se alzaba así el telón de una Cuaresma "nueva", en la catedral de Córdoba, que el Papa Francisco, en su mensaje de este año, ha definido como "un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad". El Papa nos ofrece también las condiciones y la expresión de nuestra conversión:

-"La vía de la pobreza y de la privación (el ayuno).

-La mirada y los gestos de amor hacia el herido (la limosna).

-El diálogo filial con el Padre (la oración)".

Son las tres condiciones y expresiones que nos permiten encarnar una fe sincera, una esperanza viva y una caridad operante.

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