“Siempre he buscado el bien del Archivo y estoy muy contento de su estado actual”

Manuel Nieto Cumplido es uno de los sacerdotes y canónigos más reconocidos en el ámbito cordobés. Es Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Granada y en la década de los 80 obtuvo el doctorado en Historia de la Iglesia por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Autor de varios libros, es todo un experto en la historia de nuestra ciudad, especialmente, de la Iglesia

P. ¿Qué te llevó al sacerdocio?

R. Manuel Nieto: El ambiente en el que me educaron. Me llevaron a un colegio de religiosas en Palma del Rió y allí permanecí hasta que ingresé en el seminario con 11 años. Siempre he pensado que las religiosas de los Sagrados Corazones de Antequera ayudaron a que salieran muchas vocaciones sacerdotales.

También, me animó mi amistad con los seminaristas, compartir con ellos el ocio en vacaciones… esto me condujo a sentir una acogida en la vida de la Iglesia.

P. Y, ¿cómo conociste a Jesucristo?

R. Manuel Nieto: Un conglomerado de acciones que empezaron por la educación, el colegio de las religiosas y la catequesis. Recuerdo que aprendí muy pronto a hacer la señal de la cruz, y seguidamente, en la iglesia de Santo Domingo, empecé todos los domingos a las 6 de la mañana a ayudarle al párroco a decir la misa de albas, como se llamaba por aquel entonces. ¡Con 9 y 10 años madrugaba así para ayudar en misa!

P. ¿Cómo describirías tu vida sacerdotal?

R. Manuel Nieto: Estuve seis años en parroquias diferentes, después pasé a ser formador al Seminario otros 6 años y ya la canonjía de archivero.

P. ¿Cuáles han sido los retos más simbólicos que has enfrentado como sacerdote?

R. Manuel Nieto: En la vida sacerdotal todo es un reto. Si nos centramos en la vida espiritual, aconsejar bien a una persona es todo un reto, así como alentar u orientar a los fieles. Por otra parte, el mismo trabajo que te encomiendan es un reto. Por ejemplo, para mi atender a la conservación del patrimonio documental y bibliográfico de la Diócesis ha sido otro gran reto, así como coincidir en España con una generación de archiveros que surgieron en el último cuarto del siglo pasado, casi todos con rango universitario, que ha sido la mejor generación de sacerdotes archiveros en España para trabajar junto a ellos. Realmente dimos un testimonio de responsabilidad frente a un mundo que simplemente se había salvaguardado por la conservación, pero no por el estudio, catalogación ni la ordenación.

Sin duda, hacer toda la recopilación de documentos es un trabajo arduo que a mí me ha ocupado la mayor parte de mi vida. En catálogos, he escrito miles y miles de folios como se puede ver en un ejemplar que dejé en el archivo de la catedral. Y como esto todo. Eso sí, lo importante es el estado actual del Archivo, porque mientras que en el Archivo Municipal la investigación se fundamenta en un inventario de principios del siglo XX, aquí la colección de inventarios está reciente y con una metodología para la investigación futura.

Aparte de la conservación del patrimonio arquitectónico de la Diócesis, también ha sido un reto recopilar todo el archivo documental, artístico y demográfico. Pero siempre he tenido la suerte de contar con el apoyo de los Obispos dentro del trabajo que se me encomendó.

P. ¿Qué experiencias como sacerdote te han dejado más impactado?

R. Manuel Nieto: Sobre todo entrar en la vida de la Iglesia desde la cercanía a las personas. Una parroquia te da eso o al menos lo ofrece.

Antes salíamos de un Seminario que era un convento, donde no salíamos ni teníamos contacto con la calle ninguno. Salíamos con la teología aprendida y la catequesis y con eso ya nos poníamos al frente en la calle, así eran los seminaristas de entonces.

Para mí ha sido un encuentro gozoso ponerme al frente de la parroquia, una institución abierta, a pesar de cómo llegábamos (risas).

P. ¿Cuál consideras que es la tarea más difícil para un sacerdote?

R. Manuel Nieto: No es que sea la más difícil, pero por dolorosa uno lo siente más. Me refiero a la atención a enfermos. Cuando ves que se te van de la mano y solo le puedes ofrecer el perdón de los pecados, que aunque es bastante, no es suficiente para ellos ante el dolor humano.

P. ¿Y la más fácil?

R. Manuel Nieto: La catequesis, entrar en contacto con la infancia y ver cómo van aprendiendo los niños.

P. ¿Tiene un recuerdo especial de su ministerio?

R. Manuel Nieto: El tiempo que le dedique al patrimonio de la Diócesis. Coincidí con el cambio democrático en la atención al patrimonio de la Iglesia. Empecé en el 74 y termine en 2006. Llevé a cabo 119 restauraciones de edificios, gracias a ayudas que recibí de diversas instituciones.

P. Es usted canónigo de la Santa Iglesia Catedral, ¿cómo y cuándo recibió el nombramiento?

R. Manuel Nieto: Yo había tenido antes una preparación porque mi cargo es técnico aparte de pastoral. Estuve por la parte del Guadiato y en mi días libres catalogaba archivos, iba en mi moto a las parroquias hasta que catalogué la zona entera antes de ser canónico archivero. Luego, la parte de los Pedroches.

Todo ese trabajo de lectura y conocimiento de archivos eclesiásticos, más los estudios civiles de Filosofía y Letras por iniciativa propia, me hizo formarme. Empecé a participar en actos culturales con la Real Academia de Córdoba y Mons. Cirarda pensó que podría invitar al canónigo archivero de entonces a otra canonjía y presentar por oposición ésta, la de archivero. Yo he sido el último canónigo que he entrado por oposición y sigo creyendo que para archivero hay que seguir por oposición, no puede ser cualquiera porque hay que saber.

Se celebraron las oposiciones y soy canónigo por el rito antiguo. Fui nombrado en el 72, y puedo decir que fui nombrado por Franco, porque unos eran nombrados por el obispo y otros por oposición, es decir, por Franco. El nombramiento me lo comunicó Mons. Cirarda diciéndome que había recibido del Ministerio mi nombramiento.

P. Y cuando te pones al frente del Archivo de Catedral, ¿qué sientes?

R. Manuel Nieto: Cuando llegué los archivos estaban como estaban porque no había demanda. No había universidad en Córdoba y al no haber demanda, el Archivo no era preocupación para la Diócesis. Había más demanda del extranjero que a nivel local.

Comencé a hacer el inventario y seguidamente, catalogar, es decir, ponerme a buscar dónde estaba cada papel y que decía cada papel. Había que ordenarlo y me dediqué plenamente a ello.

Todo ha conducido a un trabajo del que yo me siento muy orgulloso, Recuerdo que por interés personal comencé haciendo toda la recuperación medieval (hasta 1500) que yo encontrara de Córdoba y la Diócesis. Viajé y recuperé todo papel de Córdoba que estuviera en el mundo: fui a la Biblioteca Nacional de París, al Archivo Vaticano, a la Biblioteca del Museo Británico, etc. Al final, pude hacer una recopilación completa y catalogada de unos 25.000 documentos. Y aunque he dedicado miles de horas a mi trabajo, incluso he salido del archivo durante años a las 12 de la noche, estoy feliz del tiempo que he pasado en el lugar.

P. Actualmente, ¿cómo ve el archivo?

R. Manuel Nieto: Estoy contentísimo por su estado actual. Me ha faltado muy poco por catalogar y siempre he buscado el bien del archivo.

P. Personalmente, ¿qué te ha aportado estar tantos años ahí?

R. Manuel Nieto: En primer lugar hasta la creación de la UCO, el silencio en el trabajo. Estaba solo todo el día y el único acompañamiento que tenía era RNE en el transistor. La tranquilidad y la serenidad y el irme haciendo con el documento ha sido para mí un gozo.

Puedo decir que todo lo tengo en la cabeza guardado, documentos y todo, mejor que en un ordenador.

P. Y recientemente, hemos conocido que serás Hijo Predilecto de Palma del Río, ¿cómo recibes este reconocimiento?

R. Manuel Nieto: Como un gesto de generosidad que han tenido conmigo, un reconocimiento del pueblo y una satisfacción.

 

De manera breve, responde a las siguientes preguntas sobre tu perfil personal

Nombre completo: Manuel Nieto Cumplido.

Edad: 82 años.

Lugar de nacimiento: Palma del Río.

Un recuerdo de tu niñez: Mi Primera Comunión.

Define tus años en el seminario: La disciplina aportada por los jesuitas.

Tu comida favorita: Huevos fritos con patatas.

Tus aficiones: Los libros y los papeles.

Gustos: El arte.

Tu mejor amigo: Varios.

Tu cura: Carlos Sánchez Centeno.

Un deseo: Que Dios me recoja pronto (entre risas).

Rezas por…: Rezo por todos tres Ave María cada noche y el Alma de Cristo de San Ignacio de Loyola.