“Ser matrimonio para nosotros es felicidad”

Ángela y Antonio acaban de celebrar su primer aniversario de boda y en pocos días tendrán entre sus brazos a su primera hija. Se casaron el 21 de marzo de 2020, pocos días después de declararse el estado de alerta sanitaria, en la Parroquia de Santa Teresa. Un año después, afirman su vocación matrimonial como “un regalo para nosotros”. Decidieron anteponer el amor a las restricciones y celebraron su boda ante siete personas, algo de lo que jamás se han arrepentido

¿Cómo ha transcurrido este primer año de matrimonio?

El primer año se nos ha pasado muy rápido. Parece que fue ayer cuando estábamos saliendo de la iglesia de Santa Teresa recién casados. Y no será porque no han pasado cosas: una pandemia, tres olas de esta pandemia y lo más importante, nuestro embarazo. Porque vamos a ser papás.  Este ha sido el mejor regalo de este primer año juntos.

Este primer año de casados ha sido muy feliz, ha estado lleno de momentos bonitos y los momentos que hemos pasado con nuestros seres queridos los hemos valorado aún más que si las circunstancias hubieran sido las normales. Hemos aprendido mucho: a valorar lo importante, a valorar los pequeños momentos y los detalles, a unirnos y a superar juntos las adversidades que todos hemos sufrido este tiempo. Ha sido un aprendizaje que nos ha hecho crecer como pareja y familia.

Un primer aniversario de boda en que la pandemia sigue presente, aunque esta circunstancia no modificó vuestra intención de casaros. ¿Cómo han influido las restricciones en vuestra vida cotidiana?

La pandemia nos ha hecho vivir este primer año juntos de una manera muy distinta a como lo habríamos hecho sin ella. Nuestra relación con la familia y los amigos no ha sido la que hubiéramos querido ya que nos habría gustado verlos más, hacer más planes juntos, viajar, ir a visitar a familiares...pero tenemos la esperanza de que pronto vamos a poder recuperar el tiempo perdido.

Además, los dos primeros meses de matrimonio fueron como un viaje de novios, los dos juntos en nuestra casa, sin relacionarnos con nadie. Creemos que eso nos vino muy bien y nos afianzó como pareja. Nos ayudó a comprendernos más, ayudarnos y sobre todo, a querernos.

Tras un año de matrimonio, ¿cómo vivís vuestra vida cristiana?

Seguimos viviéndola como antes de casarnos, con la diferencia de que durante unos meses no podíamos asistir a misa y participábamos desde casa. La fe sigue siendo un pilar fundamental en nuestras vidas y en nuestra relación y da sentido a lo que estamos viviendo. Estos meses han sido un desafío para todos pero con la ayuda de la fe lo hemos llevado mejor: con esperanza y con la mirada puesta en el Señor.

Vuestro primer hijo nacerá en unos días, ¿cómo está siendo la espera?¿Os planteáis ya su educación dándole a conocer a Jesús?

Están siendo unos días de mucha ilusión, tenemos muchas ganas de conocerla y verle la carita. Los dos esperamos el momento con muchas ganas y entusiasmo. Por supuesto que en su educación de nuestra hija planteamos darle a conocer a Jesús, tal y como nuestras familias lo hicieron con nosotros. Queremos que nuestra hija conozca a Jesús y sea para ella un amigo y referente en su vida, que marque su camino, su forma de ser y su forma de actuar con los demás. Su educación religiosa  va a ser una prioridad para nosotros; y tanto Jesús como María van a ser nuestros guías.

¿Habéis estado cerca de personas que hayan renunciado a casarse por la pandemia?¿qué consejo le habéis ofrecido tras vuestra experiencia?

Sí, algunos conocidos han anulado sus bodas. Nosotros les aconsejamos que no lo hiciesen, para nosotros el no haberlo hecho ha sido la decisión más acertada de nuestras vidas. Nunca nos hemos arrepentido. Pero cada persona es un mundo y no todo el mundo ve las cosas desde nuestro punto de vista.

La pandemia es negativa pero hay que verle el punto de vista positivo y lo que nos está enseñando: a valorar lo que es realmente importante y saber lo que realmente significa la palabra matrimonio. Que va mucho más allá de una celebración y de juntar a familiares y amigos un día. Un matrimonio es para toda la vida y para todos los días de una vida.

¿Qué sentido ha cobrado en vosotros la palabra matrimonio?

La palabra matrimonio ha cobrado un sentido fundamental en nuestras vidas y en nuestra relación. Desde que nos conocimos, sentimos una gran vocación al matrimonio, a unirnos y ser una familia. Es algo que siempre tuvimos claro, un deseo que apareció muy pronto en nosotros. Y de lo que damos gracias a Dios cada día: encontrar a alguien con quien encajar y sentir ese deseo no es fácil y fue un regalo del cielo.

El viaje hasta el matrimonio con nuestro noviazgo fue una preparación para lo que hoy es nuestra realidad. Ser matrimonio para nosotros es felicidad. Vivir juntos, compartir los quehaceres del día a día, las preocupaciones, las alegrías y todo lo que forma parte de nuestros días y nuestra rutina es un regalo para nosotros. Estar juntos es nuestra felicidad por lo que el matrimonio ha sido un paso a ser mejores, más alegres, más pareja y una familia. Ha sido un regalo y un don.