“Ser Iglesia es lo mejor que nos ha pasado en la vida”

Manuel Agudo y Laura Álvarez, padres de dos hijos, pertenecen a la parroquia de Santa Teresa

¿Cuáles son los pilares de vuestra convivencia familiar?

La convivencia en esta etapa de nuestra vida es muy difícil, porque al ser los niños tan pequeños, todo o gran parte de nuestra vida gira en torno a la crianza y sus necesidades, pero afortunadamente no estamos solos en esta misión compartida que es la familia, para nosotros es fundamental contar con nuestra pequeña comunidad de Iglesia, que también es familia, nuestros matrimonios de referencia, nuestros amigos, nuestro sacerdote y siempre en un lugar preferente Dios y su Madre, que en casa se llama Guadalupe.

¿Qué resulta más complicado en la educación de los hijos en este momento social?

Nosotros somos docentes, sabemos de primera mano cómo está el mundo y más en la gente joven y no nos da ningún miedo. Hemos bautizado a nuestros hijos, les hemos dado los mejores padrinos que hemos podido y los hacemos partícipes de nuestra realidad eclesial, para que desde pequeños se encuentren cómodos en las cosas de Dios. Intentamos educarlos en valores evangélicos que giran en torno al verdadero amor. El momento social que nos ha tocado, es el que nos ha tocado, ni más ni menos, y aquí es donde hay que dar fruto y testimonio.  Hemos matriculado a nuestros hijos en un colegio público, lo que quizás nos haga esforzarnos algo más en la transmisión de la fe en casa y en la parroquia. Con total seguridad nuestra familia vivirá millones de circunstancias y realidades distintas y ahí es dónde tendremos que demostrarnos que somos creyentes, desde la normalidad, pues nos tocará estar en el mundo sin ser del mundo, ser sal y luz.

¿Qué instrumentos tiene la familia de hoy para manifestarse cristiana?

La alegría de ser cristianos, ser de Dios y ser Iglesia nos lo obliga, a marcar esa diferencia que genere curiosidad en los demás, una alegría sincera que aunque muchas veces se enturbie por la realidad del mundo, los problemas y las obligaciones, nos permita ser testigos de que hay otra forma de quererse, de compartir y en definitiva de vivir.

La transmisión de la fe a los hijos es un reto para todos, ¿cómo lo hacéis vosotros?

Lo más difícil, que sólo Dios sabe, es si en un futuro seguirán por el camino que nosotros queremos, sabemos que sólo el encuentro personal con Dios les cambiará su vida, por mucho que nosotros intentemos ser ejemplo o testigos, así que lo que nos va a tocar es intentar con todas nuestras fuerzas propiciar ese encuentro. Por ahora nos conformamos con un “Jesusito de mi vida”, que le tiren besos a la Virgen y que no den mucha guerra cuando vamos a misa.  Ellos han normalizado lo que es ir a la parroquia, tratar con sacerdotes o ver a sus padres rezar o participar en cosas de Iglesia, subir a la casa de San Pablo, vivir un cursillo, que al menos las cosas de Dios no les sean del todo ajenas.

Nosotros hemos sido durante muchos años miembros de la delegación diocesana de pastoral de juventud, hemos sido testigos privilegiados de como chavales han tenido una verdadera historia de conversión con pequeñas cosas, pequeños gestos, eso es lo que queremos para nuestros hijos, que sean chicos normales, del mundo, educados y profundamente enamorados de Dios.

¿Cuál es vuestra parroquia?, habladnos de vuestra vida en comunidad.

Pertenecemos a la Parroquia de Santa Teresa de Ávila, en Ciudad Jardín y además el papá de esta familia es miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad. En estas realidades nos movemos y vivimos, no siempre con la misma entrega y compromiso, hemos sido catequistas, responsables de jóvenes, organizadores de mil historias…. Pero en esta etapa de crianza estamos más tiempo en el banquillo que jugando, pero es lo que nos toca, cuidar del nido y crear una iglesia doméstica.

¿Cómo imagináis la Iglesia del futuro?

Pues eso sólo Dios lo sabe, sea como sea la Iglesia del futuro, esperamos estar en ella. Podrá ser mayor o más pequeña, más libre o más perseguida, pero que siga siendo alegre, comprometida y acogedora.  Ser Iglesia es lo mejor que nos ha pasado en la vida, en ella nos conocimos, vivimos el noviazgo, nos casamos y hemos sido padres, para nosotros la Iglesia de hoy está unida a nuestra vida, esperamos que nuestra Iglesia del futuro también sea nuestra vida futura.

 

Fecha y lugar del matrimonio: 12 de septiembre de 2015, día del dulce Nombre de María, en la Parroquia de San Miguel Arcángel de Córdoba

Número de hijos y edades: Tenemos dos, Bruno (Solano de la Virgen de Guadalupe y del Indio San Juan Diego) de 3 años y Pedro (Antonio Sebastián de la Virgen del Rosario) con 11 meses.

Quisimos bautizarlos con su nombre y el nombre la Virgen o el Santo del día de su nacimiento y de aquellos a los que hemos encargado que cuiden velen e intercedan por ellos.

Un momento de vuestra historia familiar: El que queda por venir, hemos vivido tantos momentos que han sido tan especiales, (nuestra boda, el día del nacimiento de nuestros hijos, momentos con familia y amigos…) que sólo nos queda dar gracias por los vividos y mirar al futuro con la esperanza de que serán muchos más y muchos mejores.

Una actividad que comparte la familia en su tiempo libre: Nuestros hijos son aun pequeños, por lo que el poco tiempo libre que tenemos gira en torno a ellos. Pero disfrutamos mucho viajando o compartiendo la vida en pequeños momentos con cosas sencillas con la familia y los amigos. Ya crecerán los niños y podremos hacer otras cosas… por ahora ir a Mercadona ya es una aventura familiar.

Qué cosas no dejáis de hacer juntos cada día: Entre biberones, potitos, pañales y la Patrulla Canina, vamos improvisando día a día, lo seguro es que nos acostamos todos a la vez…. Lo de dormir a la vez ya es más difícil. El confinamiento habiendo sido una tragedia para muchas otras cosas, nos ha permitido vivir verdaderamente en familia durante muchísimo tiempo seguido, y eso sí que ha sido una alegría, ahora estamos temerosos ante el inicio del curso, los horarios y las obligaciones, somos una familia joven en constante evolución, no sabemos lo que vamos a poder hacer juntos de verdad todos los días…

Qué lugar ocupan los abuelos en casa: Tenemos una bisabuela y tres abuelos en esta familia, los abuelitos del pueblo y la abuela Rafi, que son una verdadera suerte y que sin ellos esto de la paternidad sería misión imposible, ellos ahora pueden disfrutar más de sus nietos de lo que seguramente pudieron disfrutar de nosotros. A los abuelos se les cambia la cara cuando llegan los nietos (no sabemos si de alegría o de miedo) pero es una verdadera suerte contar con ellos para todo.

¿Rezáis por algún sacerdote?: Por muchos, afortunadamente conocemos y convivimos con muchísimos, a los que queremos y por los que rezamos de verdad. Hay sacerdotes que son o han sido muy importantes y por los que damos gracias a diario, como nuestro párroco, que también es nuestro padrino de boda, Don Antonio Reyes y que se nos va al Perú de misión, y desde que conocimos la noticia no hemos dejado de rezar. A su hermano Don David Reyes al que queremos muchísimo y que es amigo nuestro desde siempre y que va a heredar esta familia mientras dure la excedencia misionera de Antonio. Tenemos también muy presente al Obispo de Guadix Don Francisco Orozco, que nos presentó, acompañó en el noviazgo y nos casó y también en casa tenemos un recuerdo muy agradecido hacia Don Pedro Gómez Carrillo, que fue párroco de San Miguel y que para mamá fue como un padre… por él seguramente no haya que rezar, pero le pedimos que interceda, por ello nuestro hijo pequeño se llama así.  Y ahora nos toca seguir rezando por los sacerdotes de nuestra parroquia, a los que siguen Don Sebastián y Don Javier y a los que llegan Don Francisco Granados y Don Jesús Linares.