Sentido del Día, Miércoles Santo

“El miércoles, cómo fue coronado de espinas y escarnecido, sacándolo con una vestidura de grana y una caña en la mano para que todo el pueblo lo viese y dijeron: “Ecce Homo”.

Con estas palabras recomienda San Juan de Ávila a doña Sancha Carrillo que medite la pasión los miércoles. Este miércoles santo nos invita a nosotros a mirar el rostro dulce y sereno de nuestro amado Nazareno. El dulce rostro sereno del “que me amó hasta entregarse por mí”.

¡Oh rostro ensangrentado de Cristo el Señor! ¡Oh rostro avergonzado de mí pecador!

Sentir vergüenza de ir a Tu rostro con mi rostro. ¡Hay que tener rostro! (como dice la gente, cara dura) para mirar este santo rostro sin sentir vergüenza propia.

¡Contemplar el rostro ensangrentado y machacado de Cristo sin que nos dé el más mínimo pudor cuando el rostro del hombre es manchado por el hombre! ¡Pensar que desde que Dios se hizo hombre por la encarnación Dios no tiene más rostro que el rostro del hombre!

Ecce Hommo: éste es el hombre. “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”. “Lo que hagáis a uno de estos a mí me lo hacéis”. “Tu rostro busco Señor, no me escondas Tu rostro”.