“Sé feliz”, el legado que ha dejado el padre José Manosalvas

Hace una semana de la muerte del padre carmelita José Manosalvas. Su presencia se acrecienta cada día

El padre José Manosalvas era prior del Convento San José (San Cayetano), consiliario de la Archicofradía del Carmen Coronada y de la Hermandad de Jesús Caído y director del Colegio Virgen del Carmen. Sufrió un infarto el pasado 14 de julio y falleció dos días antes del día de la Virgen del Carmen.

Su figura y papel fundamental en todos estos aspectos lo convirtieron en una persona admirada y querida por su entorno: compañeros de la orden, hermanos de las cofradías, profesores y alumnos. Adoraba su trabajo. Quizá  por eso, todo el amor ofrecido durante años trabajando por y para su “cole” lo recibió el día de su entierro en una iglesia repleta que lo despedía. “El entierro era a las 11 de la mañana, y a las 10:15 horas ya estaban todos los bancos llenos. Los de la hermandad tuvimos que subir a varias personas al coro y había gente hasta en el patio”, afirma Manuel Guzmán, hermano mayor de la Archicofradía del Carmen Coronada. “Había promociones enteras de alumnos allí, diciéndole adiós”. Alumnos que lo querían y que “cuando se lo encontraban por los pasillos del colegio no pasaban por su lado diciéndole un simple “adiós”, sino que se paraban con él y conversaban”.

Semblante serio a primera vista, pero “buena persona y enorme corazón”, dispuesto a todo y para todos porque “siempre que le pedimos algo no nos puso ningún problema”. De esta manera, estando siempre presente, mostraba su vocación a la Virgen del Carmen, celebrando misa todas las tardes delante de Ella y “buscando siempre la manera de ponernos a la Virgen como ejemplo, ya que ha sido su referente durante toda su vida”.

Solía hacerle ver a los suyos que si las cosas pasaban era por algo, y había que asumirlo como venían y en el momento que venían. Este consejo que el sacerdote dejó en vida fue “lo que nos ha empujado en estos días que han sido muy duros por la fecha”.

Manuel Guzmán recibió la noticia el sábado pasado al término de la eucaristía. “Ese día desmontábamos el besamanos. Yo me enteré y estuve dos horas enganchado al móvil. Surgieron muchas dudas sobre la procesión del día 16, de hecho, pensamos en cancelarla porque eran muchos sentimientos enfrentados”. En una reunión que tuvieron con los frailes acordaron seguir adelante con la procesión porque “era una manera de acercar la Virgen al pueblo y Pepe querría que saliéramos con alegría”.

Sencillez, humildad e implicación eran tres características que iban de su mano. “Tenía la costumbre de salir a saludar a la gente al terminar de misa. Esa es una de las cosas que más voy a echar en falta”.

Lo que más feliz le hacía era su colegio, los niños, los jóvenes. “Su frase de cada día era sé feliz. Quería que todos fuéramos felices”. Era una persona alegre que contagiaba su alegría. “Si te lo cruzabas por el pasillo y le decías buenos días él te contestaba con un buenas noches. Era su forma de transmitir energía”.

En estos días de preparación antes de la salida de la Virgen del Carmen les ha acompañado con la novena. “Como consiliario ha estado con nosotros y desde el día siete vino a todas las misas”. Los de la hermandad pudieron reunirse con él el día 11 en una cena de hermandad en la que celebraron su cumpleaños, “por eso ha sido muy duro, porque se despidió de nosotros para ir a una boda en San Fernando y ya no está. Todo ha ido encadenado. Pero me quedo con lo que me dijo el día de su entierro un fraile de la orden “qué mayor orgullo para un fraile que ser enterrado el día de la Virgen del Carmen”.