Rito de Admisión e Institución de los Ministerios de Lector y Acólito

Con esta ceremonia -manifestó D. Juan José Asenjo- cada uno de ellos da un paso cualitativo a su compromiso con el Señor que los ha llamado para entregarles la hermosa encomienda de hacer visible en el mundo la presencia y la salvación de Dios.

ritoD. Juan José Asenjo, Arzobispo de Sevilla y Administrador Apostólico de Córdoba, presidió el Rito de Admisión e Institución de los Ministerios de Lector y Acólito el pasado 18 de febrero en la Capilla del Seminario Mayor San Pelagio.
En la celebración de la Eucaristía, los seminaristas Samuel Ovalle Soto y Rafael Prados Godoy fueron recibidos como candidatos a la Órdenes Sagradas en el Rito de Admisión.
Los instituidos en el Ministerio de Lector fueron Daniel Ángulo Guillén, Pedro Castelo Luna, Antonio Escribano Anguiano, Jesús Linares Torrico, Pablo Lora Blasco, José Luis Moreno Modelo, Florencio Muñoz García y Carlos Sanz Hernández; y en el Ministerio de Acólito: Jesús Ángel Doblas Pérez, Jesús González Cruz y Rafael Romero Ochando.
Durante la homilía, D. Juan José Asenjo señaló que esta ceremonia “os acerca de forma palpable al sacerdocio”, cuya única condición para que “vuestro ministerio sea fructuoso y vuestra vida feliz es que tengáis el corazón puesto en el Señor”. Y añadió “que él sea todo para vosotros, que él sea vuestro verdadero tesoro, el gran amor y el ideal permanente de vuestra vida, convertida por la entrega y la fidelidad en un cercano seguimiento de las sendas y del estilo del Maestro”.
Dirigiéndose a los seminaristas que fueron instituidos en el Ministerio de Lector, D. Juan José Asenjo les pidió crecer “en docilidad al Espíritu Santo, encarnando en vuestra vida la Palabra que anunciáis y, también, en conocimiento de la Escritura santa”; a los instituidos como acólitos que no olviden que “la Eucaristía es el manantial de nuestra fidelidad, de la santidad a la que estamos llamados, y que ella es el misterio en el que el Señor se nos dona en su cuerpo traspasado y en su sangre derramada, como modelo y medida de vuestra entrega a Dios y a los hermanos”. Asimismo, pidió a los admitidos como candidatos a las Órdenes Sagradas que ratifiquen cada día su compromiso de amor y fidelidad al Señor y de servicio a la Iglesia.