Abierta la ermita histórica de San Zoilo

Tras un periodo intenso de trabajo, la parroquia de san Miguel ha recuperado este lugar histórico de la ciudad.

Situada en la pintoresca calle del mismo nombre, rindiendo homenaje a uno de los primeros mártires de Córdoba de época romana, la ermita de San Zoilo fue bendecida el viernes 13 por el Obispo, volviendo así a abrirse al culto. Coincidiendo con la Visita pastoral a la parroquia de san Miguel, el prelado presidió una misa en ella, ante multitud de fieles que abarrotaron el lugar, y acompañado del Vicario General y párroco de san Miguel, Francisco J. Orozco, así como de los sacerdotes vinculados a esta parroquia.

En la homilía, el pastor de la Diócesis repasó la vida del mártir San Zoilo y recordó a su vez que la ciudad es "tierra de mártires que dieron su vida por defender su fe". Igualmente, invitó a todos los cordobeses a visitar la ermita cada vez que lo deseen o estén por el centro de la ciudad, ya que ésta estará abierta al público, teniendo previsto la organización de visitas y actividades destinadas a dar a conocer su historia.

Su historia

Esta preciosa construcción se asienta sobre una antigua casa, venerada desde antiguo como el lugar donde San Zoilo recibió el martirio, y en la que se encuentra el pozo donde la tradición asegura que fueron arrojados sus riñones.

La construcción se sitúa hacia finales del siglo XVII, aunque se edifica sobre la antigua casa, que algunos remontan a época romana, como el pozo. El altar se erige en 1718, teniendo aquí sede la Cofradía de San Zoilo, hoy desaparecida. Su elegante portada indica el año 1740 como fecha de una importante reforma. Una espadaña corona la imagen pétrea del mártir en la fachada, y el relieve que testifica la historia del pozo.

En la actualidad, se ha recuperado espacios del que apenas quedaban memoria. Por ejemplo, vuelven a su lugar de origen dos tallas policromadas del siglo XVI que estuvieron en este lugar. Se trata de San Zoilo y Santa Bárbara, que tras ser expuestas muchos años en el Museo Diocesano, ahora permanecerán en su ermita. Y además, se ha unido la incorporación de un pequeño espacio interpretativo de la historia de este recinto, completado con un recoleto patio cordobés, a disfrutar por los visitantes.