Quinario especial de la Pro-Hermandad de la Quinta Angustia

Los directores espirituales, Antonio Prieto y Pedro Cabello,  se dirigen a los hermanos ante la alerta sanitaria

Queridos hermanos:

En estos días deberíamos estar celebrando nuestro solemne Quinario en honor a Nuestro Padre Jesús en su Soberano Poder, previo a la Función principal de Instituto y al Vía Crucis por las calles de nuestra feligresía. La alerta sanitaria con motivo del Coronavirus no lo ha permitido. Convirtamos este momento triste de preocupación en una ocasión para dar lo mejor de nosotros mismos, de manera que el Quinario de este año sea “un Quinario especial”.

San Juan Pablo II decía que “el sufrimiento está presente en el mundo para provocar amor, para hacer nacer obras de amor al prójimo” (Salvifici Doloris, 30). El sufrimiento del virus está haciendo nacer obras de amor muy hermosas entre nosotros. Me consta que, en esta situación de confinamiento, algunos miembros de nuestra Pro-Hermandad se están ofreciendo a sus vecinos o conocidos impedidos para hacerles las compras necesarias y para atenderles en lo que necesitan. Cada uno aporta lo que sabe o puede, hay quien está confeccionando mascarillas caseras, quien prepara comida para otros, quien está dispuesto a hacer cola en la farmacia para que no le falten a los demás los medicamentos más precisos.

En este momento de aislamiento, muchos están aprovechando para usar de manera inteligente las redes sociales y mandar mensajes de aliento, con sugerencias para hacer cosas útiles en casa, estrechar los vínculos familiares y no caer en la desesperanza. Seguramente todos estamos recibiendo algún mensaje de una persona con la que llevábamos tiempo sin hablar y que nos pregunta: “¿Estás bien? Me estoy acordando de ti”. Es un bonito detalle. El Coronavirus nos está haciendo ayunar de apretones de manos, de abrazos y besos, pero no podrá arrancarnos el amor que llevamos en el corazón y que podemos expresar de tantas maneras. Es el momento de poner nuestra imaginación al servicio del amor.

Sobre todo, creo que debemos vivir esta situación desde la fe y la oración. El domingo pasado, celebramos la Misa de 13 horas, en la iglesia de la Merced, para seis personas. Sin embargo, Jesucristo se hizo presente en la Eucaristía para toda nuestra feligresía, y sobre todo para todos los hermanos de nuestra Pro-Hermandad. La Eucaristía es y seguirá siendo siempre la fuente de la caridad fraterna, por eso no podemos vivir sin ella. Al despedirnos de nuestras imágenes titulares, como los sacerdotes hemos aprendido a hacer de vosotros, sentimos que Nuestro Padre Jesús en su Soberano Poder y María Santísima de la Quinta Angustia os bendecían a todos.

Fruto de una idea del párroco de la Trinidad de Córdoba, en algunos hogares de nuestra ciudad se está difundiendo una hermosa iniciativa, que se titula “Mi altar en casa”. Podríamos acoger esta idea en nuestra Pro-Hermandad. Se trata de buscar un rincón de casa y allí colocar un altar doméstico, con nuestro mantel, crucifijo, el libro de la Sagrada Escritura, una imagen de la Virgen y de algún santo de nuestra devoción. Sería nuestro lugar familiar de encuentro con Dios, en el que rezar el rosario juntos, leer el Evangelio diario y comentarlo, invitar a los niños a que hagan peticiones a Dios, etc. Nuestro Hermano Mayor ha propuesto a la Junta de Gobierno y a las Damas camareras de la Pro-Hermandad que, en estos días de Quinario, recemos un Padre Nuestro y una Ave María, todos juntos, desde nuestras casas, coincidiendo con la hora de la Santa Misa. Magnífica idea.

Dios no nos deja solos en medio de las calamidades. Nada escapa a su providencia. Como dice el salmo: “No temerás la peste que se desliza en las tinieblas, ni la epidemia que devasta a mediodía, porque hiciste del Señor tu refugio, tomaste al Altísimo por defensa” (Sal 91,5-6.9). Desde esta confianza en el Soberano Poder de Dios, oremos juntos por los difuntos que ya se ha cobrado esta pandemia, por los enfermos y sus cuidadores, por el personal sanitario y por nuestras autoridades civiles. Que nuestros Titulares protejan y cuiden de todas nuestras familias.

Recibid un saludo fraterno y nuestra bendición.

Pedro Vicente Cabello Morales

Antonio Prieto Lucena

Directores Espirituales de la Pro-Hermandad de la Quinta Angustia

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