“Quien trata con San Juan de Ávila recupera el deseo de ser mejor”

José Félix García Jurado es Rector de la Basílica de San Juan de Ávila en Montilla. En esta entrevista comparte el inicio de su vocación sacerdotal y el curso de su labor pastoral ligada  a la figura del Maestro de Santos

 

¿Qué te llevó al sacerdocio?

Recuerdo un cartel del Día del Seminario con el mar de fondo y la imagen de Jesús en la orilla mirando fijamente. Sentí personalmente dirigida a mi aquella mirada y en mi corazón su invitación: “Ven y sígueme y serás pescador de hombres”. Y mi respuesta fue dejar las redes y seguirle.

¿Cómo describirías tu vida sacerdotal?

Soy un cacharrillo de barro muy feliz de haber entregado mi vida al Señor porque como dice san Juan de Ávila: “¿y cuándo me fue a mi bien sin ti, Señor?” .

¿A qué retos te enfrentas como sacerdote cada día?

Recuerdo que una vez nos decía el Obispo que nuestro estudio buscaba cómo ayudar a la gente para que pueda conocer mejor a Jesucristo y la verdad del Evangelio. Ese es uno de los principales retos: cómo llevar este tesoro a la gente de hoy para que conozcan a Jesucristo, y conociéndolo, lo amen, y amándolo, tengan vida eterna porque como dice san Juan de Ávila: “No hay vida sin Jesucristo. Todo mata, todo engaña sin El”.

¿Qué experiencias te han causado mayor impacto desde tu ordenación?

Dice san Juan de Ávila que el sacerdote hace el oficio mismo del Redentor. E impacta ver que la mano del Redentor actúa de verdad a través de un pobre pecador. Preparar un alma que deja este mundo para encontrarse con el Señor o ver cómo alguien se acerca más al Señor y encamina su vida, dejan una huella honda en el corazón. Y sobre todo, pensar que cada día traigo a Jesucristo al altar para que muchos puedan tocarlo y quedar sanos como aquella mujer del Evangelio.

¿Qué busca en la Basílica de San Juan de Ávila el peregrino que viene a ganar el Jubileo?

Muchos sacerdotes y quienes ya conocen un poco a san Juan de Ávila vienen buscando, como en otro tiempo hacían quienes le buscaban por Montilla, su consejo e intercesión. Quienes le conocen menos y vienen quizá atraídos por la belleza o la historia del lugar, cuando entran en contacto con el maestro de santos a través de algún escrito o pensamiento suyo, salen tocados en su corazón.

¿Qué significado adquiere para ti ver la devoción de Montilla a San Juan de Ávila?

Es hermoso ver el bien que sigue haciendo en muchas personas conocer al padre maestro Juan de Ávila porque su vida es un espejo de Jesucristo. Sus milagros pasan a menudo desapercibidos pero quien le trata recupera casi instantáneamente un gran amor por el Señor y el deseo de ser mejor. Si en vida ayudaba a todo el que podía, ¿qué no hará ahora desde el cielo? Todavía es un tesoro por descubrir en esta Viña de Dios que es Montilla.

¿Qué crees que le diría San Juan de Ávila hoy al clero diocesano cordobés?

Nos seguiría diciendo lo que recoge en su preciosa plática a los sacerdotes cordobeses de entonces: “No sé otra cosa más eficaz con que a vuestras mercedes persuada lo que les conviene hacer que con traerles a la memoria la alteza del beneficio que Dios nos ha hecho en llamarnos para el alteza del oficio sacerdotal. (…) ¿Por qué los sacerdotes no son santos, pues es lugar donde Dios viene? (…) Relicarios somos de Dios…” (Plática enviada al P. Francisco Gómez, S. I., para ser predicada en un sínodo diocesano de Córdoba. 1563)

 

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