¡Qué poco cuesta ser amable y cuánto ayuda!

Esta semana conocemos al sacerdote Juan Laguna Navarro. Nacido en Montilla, a sus 38 años de edad, es Defensor del Vínculo y Promotor de Justicia del Tribunal Eclesiástico de Córdoba

P: ¿Qué te llevó al sacerdocio?

Juan Laguna: El empeño de mi párroco D. Carlos Linares, en mis años de estudiante de Filología Hispánica en Granada que, según decía, vio en mi "madera" de cura. Eso y que descubrí que Dios quería algo más de mí que enseñar la gramática y literatura. Cuando me persuadí de que podía ser cierta la llamada, contaba los días para entrar al Seminario.

P: Y, ¿cómo conociste a Jesucristo?

Juan Laguna: Pues era algo consustancial en casa pero donde lo descubrí con mayor intensidad fue a través de los campamentos juveniles que organizaban los Salesianos de mi colegio. Después, a través de la Dele.

P: ¿Cómo describirías tu vida sacerdotal?

Juan Laguna: En La Carlota, mi primer destino: ilusionante y preciosa. Agradecido de aprender de grandes curas que tuve como párrocos. En Fuente Obejuna y las 14 Aldeas, mi segundo destino: agotadora pero feliz en todos los sentidos. Y ahora en Baena. Confieso que llegué a pensar que esta parroquia era “demasiado arroz para tan poco pollo”.

P: ¿Cuáles han sido los retos más simbólicos que has enfrentado como sacerdote?

Juan Laguna: Al llegar a Fuente Obejuna, el reto fue intentar ser padre sin que nadie se sintiese huérfano. Eran muchos pueblos y a veces era misión imposible. ¿Mi reto de ahora? Intentar que Cristo, y no yo, llegue al corazón del numerosísimo grupo de jóvenes que el Señor me ha encomendado.

P: ¿Qué experiencias como sacerdote te han dejado más impactado?

Juan Laguna: Cuando descubrí, hace algún tiempo, que una adolescente se autolesionaba con el propósito de quitarse la vida. Su ambiente familiar era terrible y para colmo, mantenía una relación sentimental tóxica en todos sus aspectos. Alguna vez me llegó a llamar para "despedirse" porque decía que iba a intentar "irse al cielo". Hoy, después de muchas lágrimas, muchísima oración y de mucha ternura, es medianamente feliz, ha conocido a otro chico que la quiere de verdad y hasta da consejos a sus amigas.

P: ¿Cuál consideras que es la tarea más difícil para un sacerdote?

Juan Laguna: Sembrar la Palabra de Dios con ternura y paciencia y no desesperar.

P: ¿Y la más fácil?

Juan Laguna: Contemplar las maravillas que la ternura de Dios es capaz de hacer a través de cualquiera de nosotros, con un simple gesto. ¡Qué poco cuesta ser amable y cuánto ayuda!

P: Como miembro del Tribunal Eclesiástico de la Diócesis, ¿qué idea piensas que tiene la gente sobre vuestra labor y cuál es la tarea exacta del mismo?

Juan Laguna: A veces pienso que la gente cree que somos como una especie de curas muy serios, que hablan raro y que vamos con togas negras en plan tribunal americano de las películas. Nada de eso. Somos sacerdotes normales y corrientes que colaboran con el Obispo.

P: Al frente de tu parroquia, en Baena, ¿qué es lo que más te preocupa y por lo que luchas cada día?

Juan Laguna: Decía San Juan de Ávila: "aprenda a llorar quien tenga oficio de padre". Y a veces ciertamente te entran ganas por los enfermos y los niños. Si tengo que elegir me preocupan los jóvenes, las familias y los matrimonios.

Respuestas breves

Nombre completo: Juan Laguna Navarro.

Edad: 38 años.

Lugar de nacimiento: Montilla.

Un recuerdo de tu niñez: Cuando salía de monaguillo en la Novena de Mª Auxiliadora y nos peleábamos para ver quién subía al camarín al limpiar el pié de la Virgen.

Define tus años en el seminario: Hicieron un milagro conmigo.

Tu comida favorita: ¿Una sola? Yo creo que todas… ese es mi problema.

Tus aficiones y gustos: La Literatura, la Historia e irme de convivencia con mis jóvenes al Albergue de Cristo Rey.

Tu mejor amigo: Si tengo que elegir…un matrimonio que vive en Villafranca.

Tu cura: Carlos Linares Delgado (q.e.p.d).

Un deseo: Que mis jóvenes descubran a Cristo.

Rezas por…: para que acepte la voluntad de Dios sin quejarme demasiado.