Proyecto Enviados vive un verano distinto y único

La familia Salesiana cordobesa se puso al servicio de la sociedad con un grupo de más de cincuenta voluntarios

La Casa Salesiana de Córdoba ha vivido un verano diferente al no poder llevar a cabo su tradicional oratorio de verano, debido a la crisis sanitaria provocada por el Covid-19. Por este motivo desde el centro juvenil DOSA, que realiza la misión salesiana en el campo de la educación en el tiempo libre, crearon un grupo de voluntarios llegados de todas las realidades salesianas, grupos Sal Terrae, Hermanad Salesiana del Prendimiento, Hogares Don Bosco, Salesianos Cooperadores, Asociación de Antiguos Alumnos, profesorado, padres y alumnos mayores de edad.

En un principio se pusieron en contacto con las familias para conocer las realidades de cada una de ellas y detectar las necesidades a cubrir. Durante el mes de julio han sido diecisiete familias las que han recibido ayuda, alimentos o refuerzo escolar, además de asesoramiento laboral gracias a la Fundación Proyecto Don Bosco. Asimismo los voluntarios prestan sus servicios en el Banco de Alimentos de Córdoba, en la Cáritas parroquial de San Lorenzo y en la Asociación Compartir.

Con palabras de San Juan Bosco como referencia, “donde reina la caridad, ahí está la felicidad”, este grupo de voluntarios está aportando su granito de arena para hacer más llevadera la difícil situación a tantas familias cordobesas.