Profesión religiosa de Sor María Millán Gómez

La ceremonia estuvo presidida por D. Juan José Asenjo, Arzobispo Coadjutor de Sevilla y Administrador Apostólico de Córdoba, y concelebrada por numerosos sacerdotes.

sormariamillanEn la solemnidad de Ntra. Sra. del Carmen, Sor María Millán Gómez emitió los votos de la profesión temporal en la Orden de los Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo acompañada de su familia y decenas de amigos que abarrotaron el Monasterio del Sagrado Corazón de Jesús y Beato Tito Brandsma.

Sor María Millán Gómez, feligresa y catequista de la parroquia de San Juan y Todos los Santos -La Trinidad-, escuchó un día la invitación de Jesús a seguirle; salió de su casa, dejó su oficio de profesora, y después de un período de discernimiento, decidió consagrar su entrega en cuerpo y alma a Jesucristo en la Iglesia, viviendo el espíritu de las Bienaventuranzas desde el peculiar carisma de la Orden.

En la homilía, el Sr. Obispo señaló que la Hermana María, al optar por la vida escondida con Cristo en Dios propia de las monjas de clausura, “nos va a decir dónde se encuentran los verdaderos valores, el auténtico eje y centro de nuestra vida, que no puede ser otro que el Señor”. Además nos va prestar otro servicio: “su entrega al Señor en pobreza, castidad y obediencia, su vida entera, incluida la vida fraterna en una comunidad que pretende tener un sólo corazón y una sola alma, quiere ser para nosotros, signo de esperanza que nos anticipa las realidades de las que gozaremos definitivamente en el cielo y estímulo que nos alienta a vivirlas ya en nuestra vida cristiana, cada uno según su estado y condición”.

También, el Sr. Obispo manifestó que las religiosas de clausura ocupan un puesto eminente en el Cuerpo Místico de Cristo y son el corazón de la Iglesia,pues sostienen “con vuestra oración y la inmolación de vuestra vida, el ministerio y el trabajo apostólico de los sacerdotes, el servicio eclesial que los religiosos y religiosas de vida activa prestan a los más pobres, el amor y la mutua fidelidad de los esposos y el crecimiento y la maduración en la fe de los niños y jóvenes”.