Pregón del Corpus Christi

Mons. Demetrio Fernández pronunció ayer, en la Real Iglesia de San Pablo, el pregón del Corpus Christi.

En la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, el Sr. Obispo hizo el pregón a la fiesta que culminará el próximo domingo 26 de junio con la celebración de la Eucaristía en la Santa Iglesia Catedral y la procesión de la Custodia por las calles de la ciudad.

El acto tuvo lugar en la Real Iglesia de San Pablo y asistieron numerosos miembros de las Hermandades y Cofradías de Córdoba así como los fieles que participan en la Adoración Nocturna que este año cumple su 125 aniversario.

Tras la exposición del Santísimo Sacramento, Tomás Pajuelo, párroco de Beato Álvaro de Córdoba y Director Espiritual Diocesano de Adoración Nocturna, presentó al Obispo y resaltó brevemente algunos aspectos de su biografía de los que destacó su especial entrega al servicio a la Diócesis de Córdoba manifiesta a través de su visita pastoral a los distintos arciprestazgos de Córdoba y provincia.

En primer lugar Mons. Demetrio Fernández manifestó su deseo de que esta festividad de adoración eucarística vuelva a celebrarse el jueves lo que reportaría “muchos bienes espirituales y también materiales”.

Asimismo, explicó en qué consiste la fiesta del Corpus Christi detallando algunos capítulos del Evangelio que hablan de la institución de la Eucaristía en la última cena. El prelado exhortó a la asamblea: “ánimo no tengáis miedo, pasará este siglo pasarán las modas presentes, y pasará todo pero Él permanecerá”.

De otro lado, habló de la Caridad de Cristo en relación al pasaje del lavatorio de los pies, recogido en el Evangelio de San Juan. En este sentido, agradeció la acción social que llevan a cabo Cáritas Diocesana en coordinación con las Cáritas parroquiales que ponen en práctica la Caridad de Cristo con inventiva para atender las necesidades primarias de miles de personas del entorno.

Finalmente, invitó a contemplar el domingo la belleza de la Custodia de Arfe que invita a mirar y a reconocer a Cristo en la Eucaristía. “Cristo está vivo en la Eucaristía, factor de progreso y de transformación” continuó, y esto se hace palpable en la Iglesia, en los misioneros y en tantas personas que prestan su ayuda desinteresadamente.