“Nuestros fundadores dedicaron su vida a la defensa de la mujer”

La hermana Francisca Ruiz natural de Priego es la superiora de la casa de las Hijas del Patrocinio de María en Baena, donde tienen el colegio del Espíritu Santo. Ingresó en la congregación con 19 años y desde su profesión ha estado siempre dedicada a los colegios en Baena, Vélez-Málaga, Priego de Córdoba y Madrid. Hace ya dos años que se jubiló de su tarea docente pero continúa con su servicio como superiora.

Iglesia en Córdoba.- En 2007 es elegida superiora ¿qué le pasó por la cabeza el día de su elección?

Francisca Ruiz.- Recordándolo ahora, creo que no sentí miedo sino deseo de prestar un servicio a la congregación y la responsabilidad de hacerlo lo mejor que supiera.

IeC.- ¿Qué le pide Dios cada día para desempeñar su servicio como superiora?

FR.- Que realmente sirva y que sirva con amor.

IeC.- Un recuerdo de su vida consagrada que jamás olvidará…

Mi recuerdo se remonta a los años 70, pero lo tengo muy vivo: creo que para la Iglesia no ha ocurrido nada mejor hasta ahora que la celebración del Concilio Vaticano II. Marcó un antes y un después. Recuerdo que, llevada por mi deseo de dar rostro nuevo a la vida religiosa, dediqué bastante tiempo al estudio, reflexión y oración sobre los documentos Perfectae caritatis -Decreto sobre la vida religiosa- y la Exhortación Apostólica Evangelica Testificatio de Pablo VI, y soñaba cómo se podrían hacer una realidad en nuestras comunidades y ya ideaba espacios en los que la vida fraterna, la oración, los votos… se vivieran de otro modo.

Cuando me nombraron la primera vez superiora en 1975 llevaba en la cabeza y en corazón un montón de proyectos. Entre las hermanas de la comunidad siempre hubo un hilo conductor y un ideal común que íbamos transmitiéndonos: vivir en comunidad la novedad que el Concilio aportaba a la vida religiosa.

De estos años recuerdo los proyectos comunitarios hechos con mucho cariño porque recogían nuestros mejores deseos, la lectura de libros que nos despertaron la conciencia… De nuestra obra apostólica, subrayo de forma significativa, nuestra relación con las internas, totalmente familiar… En los profesores y los padres de alumnos encontrábamos apoyo, colaboración e identificación con nuestro proyecto… Con la parroquia y las comunidades religiosas avanzábamos en el espíritu de comunión al que nos invitaba el Concilio.

Recuerdo de modo especial a las Hermanas mayores de la comunidad, que por su edad le resultaron difíciles de entender los cambios de este tiempo, pero que nos soportaba con paciencia y nos querían. Ellas eran las guardianas del orden de la casa, de las tradiciones del colegio al que querían con todas las veras de su alma y en el que no escatimaban trabajo. Las hermanas mayores eran un referente y aunque a veces pudiera pensarse que estaban ajenas a lo que pasaba, nada más lejos. Ellas participaban en todo, cariñosas y cercanas con las niñas, con la gente que nos visitaba y disfrutaban mucho con nuestras bromas.

IeC.- Cuando habla de sus fundadores, ¿qué destaca?

FR.- Siempre digo que no es por oportunismo, pero nuestros fundadores dedicaron su vida a la defensa de la mujer: Cosme Muñoz a las niñas huérfanas y pobres hasta el punto de proporcionarles una dote cuando salían del colegio a los 18 años para que pudieran elegir estado con libertad y no tener que acabar en la prostitución. Luis Pérez Ponce a la educación de toda niña o mujer que quisiera aprender. Este último escribía en su biografía: “Y a esto (la fundación del colegio de Villafranca) le movió el ver que, habiendo tantos medios para la instrucción de los varones, tantas escuelas, colegios y universidades, apenas hay una escuela fija para la enseñanza de las mujeres, cuyas almas costaron a Jesucristo la misma sangre que la de  los hombres”.

IeC.- Lo más bonito de ser consagrada es…

FR.- Una vida entregada al ideal de Jesús: la construcción de un mundo más igual, más fraterno, más humano, en el que se realice el reinado de Dios.

IeC.- Si desea añadir algo...

FR.- Soy feliz en mi vocación y ante toda esta marea de corrupción, me reafirmo en que la vida religiosa formamos el colectivo de personas más desinteresadas y generosas que yo conozco. No ignoro nuestras sombras, pero aun así, la entrega de tantas personas a las causas más perdidas, en los lugares más recónditos y con la alegría de hacer presente la misericordia y ternura de Dios, me reafirman en la elección que hice de seguir a Jesús.

Hijas del Patrocinio de María

Fundadas por dos sacerdotes: Cosme Muñoz Pérez (1573-1636) y Luis Pérez Ponce (1666-1721). El primero funda el Colegio de la Piedad en 1607; y el segundo el Colegio de Villafranca de 1712. La unión de ambas comunidades y de los colegios que surgieron posteriormente se da en 1919.

De hecho la fundación del colegio del Espíritu Santo de Baena es de 1764. Actualmente en la comunidad de Baena hay seis religiosas, dedicadas a la educación cristiana de niños y jóvenes en los niveles de guardería, infantil, primaria, secundaria, bachillerato y ciclo formativo.

Las Hijas del Patrocinio cuentan con casas en Córdoba, Villafranca, Lucena y Priego de Córdoba, con un total de 30 consagradas.

Página web: www.patrociniodemaria.com