Nota de Cáritas Diocesana de Córdoba ante la realidad social de Córdoba a la luz de los últimos informes oficiales

Esta semana se han hecho públicos los resultados del proyecto Indicadores Urbanos del Instituto Nacional de Estadística (INE), fundamentado sobre los datos del proyecto europeo Urban Audit (actualmente denominado “data collection for subnational statistics -mainly cities-), en el que se recoge información sobre las condiciones de vida en las principales ciudades de la Unión Europea y los países candidatos. Ciertamente los indicadores que presenta este estudio deben llamarnos, como sociedad, a una reflexión importante acerca de las desigualdades que se han establecido ya junto a nosotros y que arroja a cientos de miles de personas al umbral de la pobreza y la exclusión.

Nuestra provincia de Córdoba, y con especial preocupación la ciudad de Córdoba, no es ajena a esta realidad que denunciamos a la luz de los resultados de los últimos informes oficiales. A nivel provincial, considerando la renta neta media anual per cápita de los 405 municipios mayores de 20.000 habitantes, Lucena (7.571 €), Puente Genil (7.812 €) y Priego de Córdoba (7.823 €) están entre los más pobres de España. Adentrándonos en los que el informe denomina “Sub-City District” (SCD), es decir, en la subdivisión de las ciudades en barrios, cuatro de los quince barrios más pobres de España se concentran en Córdoba capital: Azahara-Palmeras (6.207 €), Polígono del Guadalquivir (6.275 €), Sector Sur (7.085 €) y El Higuerón-Majaneque- Alameda del Obispo (7.309 €). Es de destacar, además, que doce de estos quince barrios más pobres de España son andaluces. Desde Cáritas es una realidad que se observa, desde hace muchos años, a través de los servicios de acogida y atención primaria de nuestras Cáritas Parroquiales. Según el mismo informe, en Córdoba se registra la quinta mayor tasa de paro de España (28,5% en 2018). El futuro de estos barrios, además, se ve empañado por el altísimo fracaso escolar (el mayor de Europa), que arroja datos recientemente conocidos en Palmeras (según el análisis de los Profs. Manuel Ríos y Violeta Veredas), donde el absentismo escolar en los colegios es del 26,71% y el abandono es casi total en 2o de ESO, haciendo que la práctica totalidad de los alumnos abandonen el sistema educativo al cumplir los 16 años, datos que se agravan en las chicas, muchas de las cuales se quedan embarazadas entre los 13 y los 16 años.

Como Iglesia, debemos una vez más afirmar las palabras del Papa Francisco: «De nuestra fe en Cristo hecho pobre, y siempre cercano a los pobres y excluidos, brota la preocupación por el desarrollo integral de los más abandonados de la sociedad» (EG, 186). No podemos permanecer en la indolencia ante la multitud de hermanos nuestros, ciudadanos como todos, que nacen, viven y mueren en la exclusión más extrema, muchas veces tan cerca de nosotros. Es necesario recordar, una vez más, que «la necesidad de resolver las causas estructurales de la pobreza no puede esperar» y que «los planes asistenciales, que atienden ciertas urgencias, sólo deberían pensarse como respuestas pasajeras», porque urge luchar contra la desigualdad, que es «la raíz de los males sociales» (EG, 202).

Es por eso que desde Cáritas Diocesana de Córdoba queremos hacer un llamamiento a todos: poderes y administraciones públicas, partidos políticos, organizaciones sociales y empresariales, asociaciones y organizaciones civiles y vecinales y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad; a que renovemos nuestro compromiso en el trabajo por la justicia, por una sociedad que sitúe a la persona en el centro de las relaciones políticas, económicas, sociales y laborales, y luchemos todos, en la medida de nuestras capacidades y posibilidades, con el diálogo propio de una cultura del encuentro, contra esta grave enfermedad que hace nuestra convivencia frágil e indigna y que sólo podrá conducirnos a crisis todavía peores que la que estamos aún en proceso de superación.