Navidad, una propuesta de humanización

El Consejo Diocesano de Acción Católica ha elaborado un comunicado con motivo de las fiestas navideñas, en el que se destaca la Buena Noticia del nacimiento del Salvador.

Ya es Navidad. Para los cristianos es tiempo de Gracia. Dios hecho hombre apuesta decidi-damente por el ser humano. Una fuerza salvadora y liberadora irrumpe en la historia.
Y lo hace en un niño judío de una familia obrera. Una familia más de una región envuelta en una grave crisis económica, político-militar, social y religiosa. A lo largo de la historia esa fuerza de salvación y liberación continúa irrumpiendo en ella, a través de todas las personas que construyen su vida conforme al proyecto de humanización que Dios nos ofrece en Jesús.

En la Navidad de este año Dios sigue naciendo en una realidad de crisis. Y sigue siendo Buena Noticia para los hombres y mujeres, especialmente para los que sufren, para los débiles. Aquel galileo puso del revés la normalidad de su tiempo, la manera de entender la vida de aquellas gentes.

Una vida llena de cargas que, lejos de ayudarlas a vivir como hijos e hijas de dios, las deshumanizaban y las empobrecían. Hoy, Jesucristo y su Evangelio continúan poniendo del revés la normalidad de nuestro tiempo, siguen ofreciéndonos una nueva manera de mirar, de sentir, una nueva manera de vivir, un nuevo proyecto de humanización. Una vida que sólo se desarrolla desde el Amor. Un amor que ha de presidir nuestras relaciones personales y sociales. Pero un amor que sólo se puede construir y vivir desde la Justicia, la comunión y la cooperación. La vida de fraternidad es la que Él nos propone.

Por este motivo, hoy la venida del Nazareno también rompe la manera normal de entender, en la vida personal y social, las relaciones económicas, políticas, culturales y religiosas. ¡Qué lejos está ese camino del que impera entre nosotros a la hora de buscar soluciones a nuestros problemas! Pensemos cómo se están concretando las salidas a la crisis económica en todo el Planeta: ¿Es la justicia y el rostro de los débiles lo que está en el centro de las mismas? O cómo se concibe la política: más al servicio de las exigencias de los “mercados” que de los ciudadanos. O cómo la cultura, lejos de promocionar a las personas, en muchos casos las embauca en el consumismo y en la insolidaridad. O cómo, incluso la religiosidad, más que ser un camino de humanización, comunión y fraternidad, la convertimos en muchas ocasiones en una puerta de escape para encontrar la salvación de manera rápida e individual.

El apasionado del Reino de Dios y su Justicia viene a abrirnos los ojos, a decirnos que esa manera de vivir y de ser individualista que rehúye el cuidado de los otros no es la forma de ser plenamente humana. Es una vida prefabricada que nos hace infelices porque nos aparta de nuestra humanidad.

La propuesta de vida que Jesús nos ofrece y que los cristianos estamos llamados a vivir y a anunciar a todas las personas, es aquella que se “entreteje” al lado de los sufrientes, de aquellos más pequeños de la sociedad en los que Cristo se encarnó y sigue estando presente. Jesús nos ofrece unir nuestra vida a la suya, a la vida nueva de Dios, siendo levadura, fuerza de salvación y liberación, que fermente nuestro mundo.

A esto estamos llamados todos los cristianos. A esto está llamada la Iglesia y, como parte de ella, la Acción Católica.

Consejo Diocesano de Acción Católica