Multitudinaria celebración del Corpus Christi por la calles de la ciudad

Cientos de fieles se dieron cita el domingo, 10 de junio, en la Catedral para celebrar la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

A las 8 de la mañana tenía lugar en la Santa Iglesia Catedral, la solemne celebración eucarística presidida por el Obispo de Córdoba, Mons. Demetrio Fernández, y concelebrada por el Cabildo Catedralicio y el clero diocesano. Asimismo, contó con la participación del Coro del Seminario San Pelagio.
Durante la homilía, el prelado comenzó recordando las palabras de San Juan de Ávila en uno de sus sermones: “En la Eucaristía comemos la carne de Cristo asada con el fuego del Espíritu Santo. Por lo tanto, es una carne llena de Espíritu y el que la come, se alimenta para la vida eterna”. Seguidamente, recordó a los fieles que "la Eucaristía es semilla se inmortalidad".
En otro orden de cosas, el Sr. Obispo comentó que la fiesta del Corpus Christi es una prolongación del Jueves Santo, y al mismo tiempo, manifestó su deseo de poder recordar el eco de ese día y trasladar la fiesta del Corpus al jueves. También, informó a los presentes de la próxima Jornada Eucarística diocesana que tendrá lugar el sábado 16 de junio, en la que habrá un encuentro de niños de Primera Comunión por la mañana (a las 10:30h.) y por la tarde (a las 20:30h.), se reunirán todos los fieles de la diócesis para dar gracias a Dios por este curso pastoral que ha tenido como centro la Eucaristía. Al hilo de esto, indicó que se ha multiplicado en todas las parroquias la Adoración Eucarística.
Finalmente, teniendo presente el Día de la Caridad, el pastor de la Diócesis señaló que en este día del Corpus “tenemos presentes a todos los hermanos que sufren, porque son muchos y no sólo están en África, sino en nuestra ciudad”. “La Adoración a Cristo en la Eucaristía nos hace más sensibles a las necesidades de nuestros hermanos”, afirmó. Asimismo, agradeció a todos los fieles de la Diócesis de Córdoba la caridad que están llevando a cabo en estos tiempos de crisis. “Adoremos a Cristo que nos hace libres”, concluyó.
Minutos después se iniciaba la procesión con la Custodia de Arfe por las principales calles de la ciudad, que estuvo acompañada en el cortejo por los niños de Primera
Comunión, las cofradías, la Adoración Nocturna, seminaristas y el clero diocesano. Cerrando la comitiva iba el paso de la Custodia adornado con rosas blancas y flores de magnolio y tras él, el Sr. Obispo.
Como cada año, el pueblo cristiano acompañó la procesión del Corpus Christi, a pesar de las altas temperaturas, y en muchos de los lugares que iba pasando lanzaron en su honor pétalos de rosas. Además, no faltó el romero en las calles que alfombraron el recorrido de la procesión, así como los altares que prepararon diversas cofradías.
Llegada a las Tendillas
Seguidamente, la procesión se dirigió hasta la Plaza de las Tendillas, donde cientos de fieles aguardaban la llegada del Santísimo Cuerpo de Cristo. Allí, el prelado subió al altar instalado por el Cabildo Catedral e indicó que hoy es Jesucristo el que recorre las calles de la ciudad y a quien nosotros honramos. Posteriormente, dio la bendición del Señor, continuando el recorrido rumbo a la Santa Iglesia Catedral.
Finalizado éste, Jesús Sacramentado llegaba al Patio de los Naranjos a las 12:00 horas, cruzando la puerta del Perdón para dirigirse al interior del templo entre el festivo de las campanas, el acompañamiento de todo el cortejo y una gran ovación de fieles.