Mons. Ramón del Hoyo ante San Francisco Solano

El Obispo de Jaén y Presidente de la Comisión Episcopal de Misiones recordó a El Santo como el que “llevaba el amor de Dios en el alma".

montilla (2)El 10 de marzo es fecha señalada en la vida de Solano. Ese día recibió el Bautismo en la parroquia de Santiago de Montilla. Allí conservamos la pila y el libro sacramental. Este año lo han celebrado de manera especial. Por un día, bajó su imagen para que todos los devotos pudieran felicitarle con un beso, con una oración más cercana.
Por la tarde, el templo se volvió a llenar para la celebración eucarística presidida por Mons. Ramón del Hoyo, Obispo de Jaén y Presidente de la Comisión Episcopal de Misiones, quien recordó al Santo como el que “llevaba el amor de Dios en el alma y no le importaban salteadores ni fatigas. Poco podían robarle porque él lo daba todo cada día y caminaba con poco peso: su crucifijo y su música en el corazón, lleno de amor a Cristo y a sus hermanos”.
Añadió que cuatrocientos años después, Solano sigue siendo luz para nuestro caminar y así ser “apóstoles y misioneros como San Francisco Solano. Cristianos con ideas muy claras que se santifican desde la cercanía a Jesucristo y ayudan a sus hermanos, de cerca y de lejos, a encontrarse con el mejor de los tesoros”.
En el ofertorio, la Hermandad Patronal y la Comisión del Año Jubilar entregaron la ayuda económica para realizar los proyectos misioneros en el Perú a los que se habían comprometido al comenzar este Año Santo.