Mons. Demetrio Fernández a los nuevos presbíteros: “Jesucristo os llama para vivir como vivió él”

Los diáconos Jesús González, del seminario San Pelagio, y el franciscano Fray Juan Miguel Ramírez, de la parroquia de Santa María de Guadalupe, fueron ordenados presbíteros por el Sr. Obispo, el pasado sábado en la Catedral.

En la fiesta de los Santos Arcángeles, fueron ordenados dos nuevos presbíteros en la Catedral de Córdoba. Jesús González y Fray Juan Miguel Ramírez recibieron el orden sacerdotal en una ceremonia a la que asistieron cientos de fieles y numerosos sacerdotes.

"Hoy nacen para la Iglesia estos dos nuevos presbíteros, Jesús y Juan-Miguel, que han sido llamados por el Señor para seguirle de cerca por caminos y carismas diferentes, pero identificados en el mismo Señor, en el mismo ministerio y en el mismo servicio a la Iglesia". Con estas palabras inició Mons. Demetrio Fernández su homilía en este día en el que la Iglesia de Córdoba celebraba uno de los regalos más preciados para la Diócesis.

Tras dirigirse personalmente a cada uno de los ordenados, el prelado les recordó que "el sacramento del Orden les configura con Cristo Sacerdote, en su cualidad de Cabeza, Buen Pastor y Esposo de su Iglesia". Asimismo, subrayó que es Jesucristo quien les hace partícipes de su capitalidad en favor de los hombres. Al hilo de esto, D. Demetrio Fernández explicó: "El sacramento que ahora recibís os consagra, transforma vuestra alma, configurándola con Cristo Sacerdote y Víctima, y os destina para una misión en la Iglesia: ser prolongación de Cristo sacerdote para los hombres de nuestro tiempo, ser sacerdotes para siempre".

Finalmente, el pastor de la Diócesis manifestó que "con votos o sin votos, Jesucristo os llama para vivir como vivió él" y pidió que vivan el sacerdocio plenamente y que no olviden que son los curas de la Nueva Evangelización: "Sois los curas del Año de la Fe. Sois los curas del doctorado de San Juan de Ávila", aclamó.

Posteriormente, los nuevos sacerdotes formularon las promesas de colaborar con el Sr. Obispo, predicar la Palabra, celebrar piadosamente la Eucaristía, orar perseveradamente y unirse cada día más a Cristo.