Mons. D. Juan del Río destaca el papel de San Juan de Ávila como figura universal de la Reforma española

Mons. D. Juan del Río Martín, miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española y Arzobispo general castrense fue el ponente de la sexta sesión de las Jornadas Los Jueves de Juan de Ávila en Baeza donde desarrolló como tema “Falsas y verdaderas reformas de la Iglesia según el Maestro Ávila”.

El acto, presidido por el Alcalde de Baeza, D. Leocadio Marín estuvo presentado la Directora de las Jornadas, Mª Dolores Rincón González, Catedrática de Filología latina de la Universidad de Jaén y Comisaria de la Exposición Juan de Ávila, el Maestro y su tiempo.

En su ponencia D. Juan del Río reivindicó el papel de Juan de Ávila como figura universal de la verdadera Reforma española, en el sentido de que su doctrina y el ejemplo de su vida y de su ministerio sacerdotal siguen iluminando los caminos de la vida religiosa en los tiempos actuales y lo acercan a los postulados del nuevo papa Francisco. El ponente incidió en la faceta de Juan de Ávila como hombre cercano y preocupado por la realidad social de su época, especialmente en el caso de los pobres y huérfanos, así como de los niños y las mujeres. Asimismo, el ponente señaló que algunos de los postulados reformadores de Juan de Ávila fueron asumidos por el Concilio de Trento y por sínodos diocesanos. El arzobispo castrense prestó especial atención a los hitos biográficos de Juan de Ávila que marcaron su vocación de predicador itinerante y su idea de regenerar la Iglesia en los años en los que el luteranismo estaba en plena efervescencia. A continuación, Mons. Del Río fue desglosando de forma minuciosa y amena las ideas centrales del reformismo de Juan de Ávila, particularmente sus claves teológicas y pastorales, como hombre de pensamiento y acción que hizo posible el diálogo fe y cultura en los tiempos convulsos por los que atravesó la Iglesia de su tiempo.

Mons. D. Juan del Río destacó que Juan de Ávila se adelantó a su tiempo por fomentar, conforme a las corrientes humanistas de la época, la lectura asidua de las Escrituras, especialmente del Nuevo Testamento. Su predicación y sus escritos estuvieron, además, centrados en la dimensión sacramental y en la oración mental. Mons. Juan del Río subrayó además la insistencia del Maestro de Ávila en que el pueblo conociera la doctrina cristiana y frecuentara los sacramentos.