Misión en Moyobamba

Los sacerdotes Francisco Granados y Juan Ropero partieron de misión a Moyobamba (Perú) el pasado día 12 de octubre, coincidiendo con la festividad de la Virgen del Pilar. Desde entonces, han ido informando a Antonio Evans, Delegado Diocesano de Misiones, de los grandes frutos de esta experiencia.

Poco a poco están caminando y conociendo los numerosos núcleos de población y comunidades dispersas por la provincia peruana. “Siempre que vamos a algún sitio descubrimos nuevos caseríos que se van formando y nuevas comunidades cristianas que se esfuerzan por hacer su iglesita aunque sea de maderas y adobe” informan. También en la ciudad de Picota están llevando a cabo la misión pastoral mediante: catequesis, escuelas, atención a los enfermos y familias necesitadas etc. Y todo ello es posible “con la gracia de Dios, la oración y apoyo material de tantas personas”, afirman.

Son muchas las personas que están colaborando económicamente con la Evangelización en Moyobamba mediante la cuenta que se anuncia en la revista diocesana, de modo que se ha posibilitado por ejemplo el comienzo de las obras de ampliación de la casa parroquial para que sirva como lugar de acogida, un proyecto que albergará: 1 habitación individual y 3 habitaciones amplias con literas, cocheras, una sala de reuniones y una biblioteca. También está en proyecto la construcción de un comedor para niños que sufren desnutrición y una iglesia en uno de los núcleos de población más importantes como es Shamboyacu, cuya financiación la va a sustentar la Cofradía del Soterraño de Aguilar de la Frontera.

Por otro lado, como labor prioritaria están llevando a cabo la atención diaria a enfermos y a familias con diversas necesidades (vivienda, trabajo, comida, ropa…), para lo que están recibiendo ayudas como el contenedor con material escolar, juguetes y ropa para niños promovido por el seminario menor, el colegio Sansueña y el instituto de Aguilar de la Frontera y que ya ha llegado a su destino, Lima, según han anunciado los misioneros.

Además han comprado una camioneta y una moto, bienes muy necesarios para trasladarse de unos poblados a otros.

Los sacerdotes agradecen toda la ayuda que están recibiendo y piden a todos los fieles que continúen colaborando tanto con bienes económicos como mediante la oración.