Misa por el eterno descanso del Padre Mendizábal

La Santa Iglesia Catedral acogerá el próximo lunes, 12 de febrero, a las 19:00 horas, una eucaristía por el eterno descanso del Padre Luis María Mendizábal, fundador de las religiosas de la Fraternidad, presidida por el Obispo. Este sacerdote fue director nacional del Apostolado de la Oración durante 25 años, y falleció el pasado 18 de enero, en Alcalá de Henares. Destacó siempre por su don especial para la dirección espiritual.

Algunos datos de su biografía

El P. Mendizábal nació en Vergara en 1925, ingresó en la Compañía de Jesús en 1940. Fue ordenado sacerdote en 1952. Empezó a ser profesor de Teología espiritual en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma desde 1956 hasta 1978, y también en la facultad de Teología del Norte de España desde 1969 hasta 1994. Fue durante 25 años director nacional del Apostolado de la Oración.

Asentó teológicamente el Apostolado de la Oración en España.  Durante toda su vida fue un gran apóstol del Corazón de Jesús e impulsor de esta espiritualidad. Alentados por él nacieron dentro del apostolado de la oración “jóvenes por el Reino de Cristo” y “familias por el Reino de Cristo”. Además alentó, impulsó y acompañó el nacimiento de una fraternidad sacerdotal y las Hermanas de la fraternidad reparadora en el Corazón de Cristo Sacerdote presentes desde hace años en nuestra Diócesis de Córdoba.

Desde 1994 residió en la Comunidad de los Padres Jesuitas en la ciudad de Toledo hasta el año 2011 que fue trasladado a la residencia de Alcalá de Henares donde murió el pasado 18 de enero 2018.

El P. Mendizábal ha destacado en el ejercicio de su ministerio por un don especial para la dirección espiritual. Ha acompañado a sacerdotes, religiosos, religiosas y numerosos seglares. Su humildad, sencillez y alegría le caracterizaron siempre. Sabía entender a las personas y ponerlas junto al Corazón de Jesucristo. Transmitía con palabras y obras esta espiritualidad haciendo entender que quien vive con Cristo en la intimidad de su amor comenzará a tener el mismo Corazón de Cristo “un corazón ilimitadamente bueno, siempre y con todos” como le gustaba recalcar en toda conversación.

Su amor a la Iglesia, a San Ignacio y a la Compañía de Jesús fue otra constante en su vida. Dedicó también gran parte de su ministerio a la predicación de ejercicios espirituales, algunos de ellos transcritos y publicados primero por la editorial del apostolado de la oración (EDAPOR) y recientemente por la B.A.C.

Su vida ha sido para muchos una lámpara luminosa que les ha conducido hacia la intimidad con Cristo, hacia su Corazón. Supo dejarse hacer por Cristo y dejar hacer a Cristo en el ejercicio de su ministerio.

Con agradecimiento sincero la Diócesis de Córdoba ofrece la Eucaristía por su eterno descanso  dando a la vez gracias a Dios por este siervo bueno y fiel que quiso buscar en todo la Gloria de Dios.

El P. Mendizábal solía decir que él nada tenía que ver con lo que sucedía a su alrededor, que era Jesús quien actúa. Y hoy podemos decirle que es verdad, que era  Jesús, querido Padre Mendizábal era Jesús, pero ¡Jesús contigo!