Miércoles Santo

Sentido del día

A pocas horas de la última cena. A pocas horas de la hora suprema. A pocas horas del amor más grande. A pocas horas del amor hasta el extremo. A penas minutos antes…la traición. ¡Dios mío cómo te dolió! El dardo del veneno de la traición cómo entra quemando y rasgando el corazón. Fue preciso ese dardo de la traición para que la lanzada en el costado abriera la herida de la misericordia, que dio paso a esa puerta ya siempre abierta. “Venid, venid al corazón de Cristo”. Ante la próxima llegada de los jóvenes a Madrid para la JMJ redoblemos los esfuerzos pastorales a base de muchos ratos de doblar las rodillas en oración. Hay mucho en juego. La traición puede acechar y acecha hasta última hora. Así es el diablo. No descansa ni deja descansar hasta conseguir un alma. “Velad y orad para no caer en la tentación”.