“Los pacientes no quieren morir, sino vivir; es cuando más valoran su biografía”

El doctor Adriá Gómez es médico especialista en medicina interna y ha realizado el máster en bioética de la Universidad Católica de Murcia. Por su experiencia en una unidad de cuidados paliativos conoce las necesidades y deseos de las personas cuando se acerca la muerte. El doctor Gómez ha comprobado como en esos días se acentúa el deseo de vivir cuando si se reduce el dolor y se acompaña al paciente

Nadie quiere morir, el enfermo quiere vivir, usted nos dice que lo ha podido comprobar ha en su experiencia médica.

Las personas quieren vivir, es excepcional una petición en otro sentido y está más bien condicionada por otro tipo de factores: dolor, mal control sintomático, soledad o ausencia de soporte. Verdaderamente la gente quiere vivir, así lo he comprobado en mi tiempo de servicio en una unidad de cuidados paliativos.

En una unidad de cuidados paliativos, ¿cómo se asiste en la agonía a un ser humano?¿quién mantiene a la familia informada?

Es una situación muy delicada donde afloran muchos sentimientos. La familia suele estar muy nerviosa, es algo que desconocen. Cada vez se ve morir menos a seres queridos en casa e incluso en hospitales. La información juega un papel muy importante, tanto la que se da al paciente como a la familia, que debe ser sincera pero proporcionada. Tenemos que ser sinceros, pero no crueles, no debemos engañar ni al enfermo ni a sus familiares. Con información, la familia puede rebajar el nivel de ansiedad y puede compartir sentimientos. Al final, el paciente y la familia lo que más valora la autenticidad: que tú lo mires a los ojos, poder responder con sinceridad a sus preguntas, aunque sepamos que van a venir días difíciles es mejor la sinceridad. Al paciente y a su familia no se les puede engañar.

¿Cómo se garantizan todos los recursos en una Unidad de Cuidados Paliativos sin de llegar al encarnizamiento terapeútico?

Desde los últimos años se han incrementado recursos pero están desbordados, a veces los cuidados llegan tarde. En paliativos son los más cuidadosos en la proporcionalidad de tratamiento y ocurre que muchos especialistas, por desconocimiento ante la muerte, ante la agonía y ante la sedación actúan activamente porque no hay formación en las facultades ni en la mayoría de especialidades. En paliativos, tenemos que llegar a valorar si vamos a conseguir algo con la práctica médica o vamos a hacer más daño al paciente sometiéndolo a muchas pruebas médicas sin clara mejoría del paciente. En paliativos se mira al enfermo, no a la enfermedad y ahí radica la prioridad. Es momento de valorar el esfuerzo terapeútico cuando todas las medidas se han agotado y entender que hay que optar por la sedación paliativa, por ejemplo. Hay que abrir las puertas para que médicos y facultades de enfermería tengan un contacto con este tipo de área porque la filosofía de cuidados es para todos los enfermos. El médico de cuidados paliativos tiene que transmitir al enfermo que no va estar solo.

¿Cuántas personas le han pedido la eutanasia en su trayectoria como médico en una unidad de cuidados paliativos?

Me la pidió en una ocasión un paciente con síndrome refractario del dolor y cuando se controló el dolor, la rechazó y una persona con ELA que todavía no presentaba síntomas de la enfermedad. En ese momento, la ley no lo permitía y éste fue un resguardo para profesionales que no creemos en este tipo de medidas. Después, el paciente lo aceptó, tuvo un buen seguimiento con nosotros y finalmente falleció tranquilamente en su casa.

 ¿La eutanasia quién, cuándo y cómo la pide?

Con la apertura de esta posibilidad nuevamente de acudir a la eutanasia, mi percepción es que la van a demandar los pacientes más vulnerables y no enfermos que libremente quieran demandarla, sino aquellos que estén en posición de debilidad. La soledad o la precariedad crean un sentimiento de culpa y carga en el enfermo. La eutanasia abre la puerta a pacientes vulnerables que ven en ella una salida para aliviar el sufrimiento a sus familiares. Sin embargo, cuando se dan unos cuidados paliativos, que llegan a tiempo que dan la posibilidad de acompañar a la familia y facilitar el soporte social, los pacientes no quieren morir, sino vivir; es cuando más valoran su biografía. Trasladar al paciente que merece la pena vivir cada día es el fin último de los cuidados paliativos, esta es la filosofía que subyace: hacerle ver el sentido de su vida, que merece la pena vivir cada día.

 

Entrevista completa el viernes, 13 de marzo, en el Espejo de la Cadena Cope