“Los jóvenes deben ser valientes para tener relación con Dios”

José Luis es un joven estudiante de Magisterio de veinte años. Natural de Puente Genil, nació en una familia cristiana que lo educó en la fe, también su colegio de la de la Compañía de María impulsó sus vivencias como cristiano en el coro del colegio y más tarde lo vimos como peregrino a Guadalupe con la Delegación de Juventud de la Diócesis. Un tiempo de alejamiento le ha servido para dar testimonio este año ante centenares de jóvenes cordobeses. Después de dos años, José Luis volvió a comulgar una semana antes de iniciar el camino a Guadalupe. Hoy está agradecido a los ocho amigos que con su “forma de vivir” le señalaron de nuevo el camino hacia la Iglesia.

P. ¿Qué te aportó la delegación de juventud?

R. Amigos y una experiencia nueva de Cristo, que te ayuda mucho. Desde que conocí la delegación de juventud quise pertenecer a ella y cuando llegué a Córdoba encontré allí  la ocasión de volver a implicarme, después de tres años en que participaba de una manera muy fría en la Iglesia. Era un momento en que me había distanciado.

P. ¿Por qué te separaste de la Iglesia?

R. Fueron muchos motivos, el clima general no me acompañaba. En casa me invitaban a misa y no iba y aunque ellos no censuraban mi actitud es ahora cuando me estoy formando reconozco muchas cosas. Yo entonces creía que podía vivir sin Dios pero desde dentro quería seguir conociendo a Dios y poco a poco empecé a recuperar la fe.

P. ¿Qué sucedió este año en la peregrinación a Guadalupe?

R. Este año presté mi testimonio ante cientos de jóvenes y conté mi experiencia. Sin yo saberlo me escogieron para dar mi testimonio. Tengo miedo escénico pero como se trataba de dar a conocer mi experiencia en la fe, me lancé. En ese momento sentí mucha confianza en mí y  fue muy gratificante. Pensé, “si lo  que me ha ocurrido a mí sirve a los demás, aquí estoy”.

P. ¿Qué contaste en medio de tantos  jóvenes que te escuchaban?

R. Conté cómo durante tres años yo le pedía a Dios que no permitiera que me alejara de Él y cómo puso en mi camino a las personas oportunas en mi vida para volver. Lo hice viendo cómo participaban  en la oración y en la adoración. En concreto, este año volví a Guadalupe porque conocí a ocho amigos con los que salía y me impresionó su forma de ser. La respuesta de estos amigos ante situaciones cotidianas me impactaba, veía como estaban con Dios por su generosidad, por su humildad, por ser buenos y honestos. Yo me sentía mal y ellos sin saberlo, me ayudaron a conocer estos principios cristianos.  Eso fue lo que conté y vi a gente muy identificada y agradecida.

P. ¿Qué le dirías a otra gente que puede haber pasado por tu misma situación?

R. Yo les diría que tengan el valor de tener una relación con Dios porque lo fácil es salirse de la Iglesia, no compartir…es más atractiva la fiesta pero si se hacen preguntas que acudan a los ratos de oración, a la adoración. También les digo que confiesen y que tengan relación con los sacerdotes, que lo van a acompañar y a guiar.

P. ¿Ahora cómo estás?¿Cómo vives?

R. Tengo la sensación de reposo, tranquilidad, confianza. Antes todo me daba  igual, soy muy positivo y vivía si preocupaciones pero todo ha cambiado para mí. Sé que es Dios quien me protege, está para ayudarme. Es mi bastón para las cosas malas y buenas que me pasen. Tengo su apoyo.

P. ¿Qué ha sido lo mejor de Guadalupe ´17?

R. Me gustó mucho la misa en Villa Vaquita y ver a tantos compañeros jóvenes en medio del campo en plena naturaleza, cantando una canción que me ha marcado: “hasta la locura te amo, Señor”