Los centros religiosos abogan por la unidad de todos los sectores sociales

Se trata de una apuesta por la mejora del sistema educativo y para ello reivindican la libertad de enseñanza y el derecho a una formación conforme a las propias convicciones éticas y morales.

Escuelas Católicas Córdoba quiere manifestar que los centros religiosos en nuestra sociedad, se configuran como un modelo educativo concreto en el marco de una sociedad plural, al amparo de la libertad de enseñanza y del derecho de los ciudadanos a la elección de una educación conforme a las propias convicciones éticas y morales, consagrados tanto en nuestra Constitución como en la Declaración Universal de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

En el desempeño de esta función, nuestros centros ofertan un modelo educativo que, inspirado en los valores del evangelio y del humanismo cristiano, propugna la plena realización del individuo y de lo humano dentro de un marco de principios cristianos y con pleno respeto a la dignidad de la persona y los derechos que le son inherentes, propiciando en la sociedad un clima de convivencia en el que tengan cabida las distintas concepciones éticas y morales.

Lamentamos que con motivos de oportunismo electoral determinados colectivos formulen acusaciones gratuitas con el único objetivo de propiciar el enfrentamiento entre centros públicos y privados concertados, pese a que éste únicamente redunda en un deterioro de nuestro sistema educativo, integrado por ambas redes, desviando la atención de aquellos temas que preocupan a la sociedad, tales como el índice de fracaso escolar, la atención de alumnado con necesidades educativas, la reivindicación de la figura del profesorado y la dotación por parte de los poderes públicos de una financiación adecuada que permita introducir mejoras en la calidad educativa de todos los centros que integran el sistema educativo de Andalucía.
Por ello, lejos de avivar un debate que consideramos estéril, reiteramos nuestra disposición a avanzar en un pacto educativo que, englobando a todas las fuerzas políticas y sociales, nos permita implantar un sistema educativo de excelencia para la formación del alumno en su dimensión personal, social y profesional logrando la educación integral de toda la persona y reduciendo el principal problema de nuestra sociedad: el fracaso escolar.