Llave y Fiestas de la Virgen de la Sierra

Artículo dedicado a la Patrona de Cabra.

Como durante siglos, Cabra celebra su Fiesta Mayor entre los días 4 y 8 de Septiembre, el día de la bajada de la Virgen desde el Santuario y día de la Natividad, el día grande. Tradición que año tras año se cumple con rigor para alegría de los egabrenses y devotos que acuden desde los lugares más diversos. Un fervor que cambia al pueblo durante su estancia y un ir y venir de fieles a la parroquia mayor para postrarse a los pies de la bendita Imagen y rezar.

La llave es la que un día le regalaron los egabrenses, generaciones pasadas que, igual que hoy, veneraron y amaron a la Santísima Virgen, Nuestra Señora de la Sierra Coronada. Devoción de aquellos egabrenses que tanto la quisieron y que nos legaron los sentimientos más profundos hacia la Madre de Dios y madre nuestra para que atienda nuestra súplicas y nos abra su Corazón con esa otra llave de su Amor, el de su protección y amparo, para nunca sentirnos solos si acudimos a Ella. Nada nos puede engrandecer tanto como tener por madre a la Madre de Jesús, la Madre de Dios.

Cuenta la historia de Cabra que en febrero de 1878 fueron a la localidad, en misiones, los Padres Jesuitas Juan Bautista Morote, Manuel Díaz de Arcaya y Manuel Martínez Pérez, y como recuerdo del éxito de la misión, el Padre Juan Bautista Morote propuso la construcción de una llave por suscripción popular y sin que la cuota máxima subiera de los dos reales. Así se hizo, y en memorable fiesta, el señor arcipreste del partido y sacerdote Don José Toledo y Trujillo, colgó la llave de oro y piedras y cadena también de oro al cuello de la Sagrada Imagen, Nuestra Señora de la Sierra.

Santísima Virgen de la Sierra Coronada, que tu estancia entre los egabrenses, Cabra, Andalucía y España, tierra de María como decía Juan Pablo II, sirva para que todos vuelvan su mirada hacia Tí y de la mano de tu Amor y tu llave abras el corazón de todos, los que te aman y los que te olvidan, y si así fuera, para que Tú no te olvides y bendigas a tu pueblo en tiempo de tanto desasosiego. Dios de Salve María, Cabra y los egabrenses te veneran con fervor.

I. Moreno Juliá