“Las familias cristianas tenemos que dar testimonio de nuestra fe sin reservas”

Jesús Carmona e Inmaculada Trapero pertenecen a la Iglesia Santuario de María Auxiliadora de Montilla, son padres de dos hijos, Irene de 12 años y Jesús de 9

¿Cuáles son los pilares de vuestra convivencia familiar?

El principal pilar de nuestra familia, con el que crecemos y del que nos alimentamos cada día, es la fe en Dios. Sin la fuerza del Espíritu Santo, nuestra familia no sería la misma, con nuestros errores, pero siempre dispuestos a perdonar y a compartir también las alegrías fruto de la admiración que nos tenemos. Y poniendo en el centro de todo el matrimonio, después el amor que sentimos por los hijos y fortaleciendo también el enorme amor que sienten los hermanos.

Siempre soñamos con formar una familia cristiana y poder transmitirle a nuestros hijos valores como la humildad, la honradez, la sencillez y el amor a los demás, siendo esta la mejor herencia que le podemos dejar.

¿Qué os ha aportado vuestra colaboración en Salesianos?

Ha contribuido enormemente a fortalecernos como personas, como  matrimonio y    como familia y ha significado un punto de apoyo muy enriquecedor para nuestra fe, aprendiendo cada día de otras familias con las mismas inquietudes cristianas para continuar creciendo. Recibimos mucho más de lo que aportamos.

¿Qué instrumentos tiene la familia de hoy para manifestarse cristiana?

A las familias cristianas se nos debe de identificar por nuestra alegría, por nuestro estilo de vida, por no tener miedo a expresar nuestras creencias y vivirlas intensamente dando testimonio de nuestra fe sin reservas, mostrando nuestros dones y poniéndolos al servicio de la Sociedad, y en especial cerca de los que más lo necesitan, siendo su consuelo y siempre confiando en nuestro Señor y apoyados por nuestra madre. Como decía Don Bosco: "Confiad en María y veréis lo que son milagros". Aunque la Sociedad actual nos imponga lo contrario, debemos estar alerta para llegar al corazón de nuestros jóvenes ofreciéndoles un mundo más justo y solidario, enseñándoles a vivir la caridad. Valores que comienzan a crecer en los más pequeños dentro del núcleo familiar, y más tarde en el entorno que les rodea, recibiendo formación y ayudados por la oración para alejarse de una parte de la sociedad consumista y sin valores cristianos.

No tengamos miedo a participar en las formaciones organizadas por los grupos de la parroquia, tan beneficiosos para las familias, que se reúnen y con las que se crean lazos muy enriquecedores, participando de la oración y de la Eucaristía de la que nos alimentamos para poder vivir la verdadera alegría del Señor.

La transmisión de la fe a los hijos es un reto para todos, ¿cómo lo hacéis vosotros?

En casa vivimos la fe desde que eran pequeños todos juntos de una forma muy natural y también ayudados por nuestros mayores, que han sido grandes transmisores para que las nuevas generaciones oigan hablar de Dios. Rezamos todas las noches, les ayudamos a que vivan el evangelio con alegría, vamos juntos a misa los sábados por la tarde, en la que de forma habitual participan como monaguillos e intentamos acompañarlos a las actividades que programa la Pastoral del Colegio.

¿Cuál es vuestra parroquia?, habladnos de vuestra vida en comunidad.

Desde pequeños estuvimos vinculados a la Parroquia de San Sebastián y la Iglesia Santuario de María Auxiliadora de Montilla.

Cuando nos casamos, nos mudamos a Palma del Río y continuamos visitando a nuestra familia con asiduidad. Cuando nuestra hija comenzó la catequesis de Primera Comunión en el Colegio Salesianos San Luis Rey tuvimos la gran suerte de poder acompañarla en su preparación.

Participábamos en la Eucaristía cada domingo y con el tiempo surgió la amistad con varios grupos, entre ellos la Asociación de María Auxiliadora, y con un grupo de matrimonios de la Asociación de Salesianos Cooperadores. Asociación, que nació con el proyecto de D. Bosco en favor de los jóvenes pobres, y tras darse cuenta de la necesidad de Cooperadores laicos ligados a la misión salesiana, por ello pensó en unirlos y asociarlos.

Sentimos la ilusión y la llamada para incorporarnos como Aspirantes a Salesianos Cooperadores y con el convencimiento de que este es nuestro lugar en la Iglesia, siempre cerca de los jóvenes. Tras nuestro traslado a Montilla, tenemos la gran suerte de poder continuar con nuestra preparación de aspirantes, además de seguir acompañando a niños/as de Primera Comunión con el grupo de Pastoral Juvenil del Colegio Salesiano San Francisco Solano, en el que hemos recibido una calurosa acogida.

Por segundo año consecutivo hemos participado en el campamento de familia salesiana, que sin duda, ha sido la mejor experiencia formativa y espiritual que hemos vivido. Esta iniciativa surgió de la Consulta de la Familia Salesiana de Sevilla, tras un proceso de discernimiento y acogida que la Iglesia, la Congregación y la sociedad ofrecen para cuidar la familia. Durante esos días, vivimos momentos salesianos inolvidables, alegres y mágicos en los que pudimos disfrutar de espacios donde reflexionar y dialogar contigo mismo, en pareja, en familia y con otros matrimonios. Reflexiones tan importantes como lo que significa ser comunidad, lo que significa ser familia y nuestra misión como tal, profundizando en el significado de discernimiento. Vivimos todas estas experiencias rodeados de un maravilloso entorno y acompañados por salesianos, animadores y un gran equipo organizador.

Ahora nos toca compartir lo que vivimos esos maravillosos días, estando siempre alegres a pesar de las dificultades que aparezcan en el camino.

¿Cómo imagináis la Iglesia del futuro?

Imaginamos una Iglesia en la que las familias participen en comunidad, en la que de verdad se viva la alegría del Evangelio, sin reservas ni miedos y en la que estemos dispuestos a poner al servicio de los demás nuestros dones y nuestros conocimientos. Poniendo en marcha la maquinaria para que nuestros jóvenes y no tan jóvenes recuperen aquellos valores religiosos que han perdido. Enseñándoles a compartir nuestra alegría, abriéndonos y haciéndoles ver que son nuestros hermanos, entregándoles el mismo amor que el Señor dio por nosotros.

 

Fecha y lugar del matrimonio: Dos de julio de 2000 en Montilla (Córdoba)

Número de hijos y edades: Dos hijos. Irene 12 años y Jesús 9 años

Un momento de vuestra historia familiar: Sería difícil resumirlos en uno, destacaríamos el nacimiento de nuestros hijos, el día de su Primera Comunión y ver cumplido el sueño de vivir en Montilla

Una actividad que comparte la familia en su tiempo libre: Hacer rutas en bicicleta los cuatro juntos, viajar, ir al campo, jugar... disfrutar de nuestro tiempo en familia.

Qué cosas no dejáis de hacer juntos cada día: dedicar un tiempo para conversar todos en familia y contarnos como nos ha ido el día.

Qué lugar ocupan los abuelos en casa: Ocupan un lugar muy importante por ser transmisores de la fe a nuestros hijos, por todo el amor que nos entregaron, por como adoran a sus nietos y por su ayuda infinita.

¿Rezáis por algún sacerdote?: Sí, rezamos por todos los sacerdotes y sus vocaciones en general y en especial por los de nuestra comunidad salesiana y parroquial de Montilla. También por los que ya no están y de los que guardamos especial recuerdo porque fueron muy importantes para nuestra vida cristiana.