Las Actas de los Mártires y las “Pasiones”

La redacción de las Actas de los mártires y de las “Pasiones” atestigua la consolidación y expansión del culto a los mártires a partir del siglo III

Con amor, la Iglesia procuró conservar las Actas judiciales de los martirios siempre que fuera posible y que hubiesen sido sometidos a juicio; también se desarrolló el género hagiográfico de la “Passio” o Pasión del mártir, en la cual, aportando datos de su vida, narra con detalle los sufrimientos que padecieron, su glorioso martirio y en muchos casos la deposición de sus restos en las sepulturas, con el honor de la Iglesia. Estas Pasiones son un relato pensado para ser leído eclesialmente, en la liturgia.

En nuestro rito hispano-mozárabe, se proclaman estas Pasiones dentro de la misma liturgia; por la mañana, en el Oficio divino de alabanza –Matutinum- se leía la Pasión, y se reservaba la parte final, la del martirio, para ser proclamada en la Misa en honor del mártir. El Pasionario pasó a segundo plano cuando a finales del siglo XI se empezó a sustituir por la liturgia romana. El Pasionario quedó para uso de los monasterios como lectura espiritual.

Cada Pasión del Pasionario hispano, pensando en su uso litúrgico, tiene tres partes:

1)      Título: el lector anuncia el nombre del mártir, la fecha del martirio según la cronología del Emperador o gobernador respectivo; la ciudad y la fecha en que se celebra litúrgicamente su aniversario, a lo que los fieles responden, como en las lecturas bíblicas de la Misa, “Demos gracias a Dios” (Deo gratias).

2)      Texto o narración..

3)      Doxología final: se glorifica a Cristo, Hijo consustancial del Padre, o a la santa Trinidad, respondiendo todos: “Amén”.

Por ejemplo: “reinando nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios uno en la Trinidad por los siglos de los siglos” (Passio de S. Pelagio).

Así en el rito hispano-mozárabe, tal como lo prescriben las actuales rúbricas, tras la primera lectura, o Prophetia, y el psallendum (a modo de salmo responsorial), “en las principales fiestas de los mártires puede leerse aquí la continuación de su «pasión» según se encuentra en el Pasionario y a continuación el cántico de Daniel, llamado «Bendiciones»” (Oferencio, n. 10), continuando después por la lectura del “Apostolus” (Ordenación General, n. 37).

 

¿Sabía qué?

Para construir, reformar o modificar los templos, hay que consultar a la autoridad diocesana.

Como indica el Misal en su número 291, hay que acudir a la Delegación de Liturgia de cada diócesis para construir o adaptar los espacios de las iglesias: «Para la construcción, reconstrucción y adaptación de los edificios sagrados, los interesados en ello consulten a la Comisión Diocesana de Sagrada Liturgia y de Arte Sacro».

 

Javier Sánchez

Miembro de la Delegación diocesana de Liturgia