La transformación que ensancha la fe

Las alumnas de Teología María Enríquez y Rosa Quero accedieron a estos estudios animadas por la idea de profundizar en su fe

Hasta el treinta de septiembre está abierto el plazo de matrícula para estudiar Teología en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas “Beata Victoria Díez”. En este centro adscrito a la Universidad San Dámaso, hay un alumnado variopinto y numeroso, interesado en un temario por el que extender su capacidad de razonamiento acercándose a Cristo y su Iglesia.  Buscan al sentido profundo de Dios. Son hombres y, en su mayoría mujeres, de entre treinta y cincuenta años, motivados por razonar su fe.

Estos alumnos son gente inquieta, abierta al debate y a la réplica, creyentes a los que impulsa la voluntad de conocer la Sagrada Escritura, la presencia de Cristo en la humanidad. Desde su fundación, se han acercado al centro de Magisterio Sagrado Corazón de Jesús donde está su sede. Allí comienza este comienza el curso de manera presencial y atendiendo con rigor la norma sanitaria para evitar contagios por Covid.

Entre este alumnado están María Enríquez y Rosa Quero, ellas accedieron a estos estudios animadas por la idea de profundizar en su fe y, conscientes del esfuerzo intelectual que representa, ha tenido más fuerza la oportunidad de impulsar su conocimiento sobre Cristo y su Iglesia. No han estado solas en esta búsqueda, el director del ISCCRR, Adolfo Ariza, y el profesorado y personal del Centro, las han acompañado hasta el final de esta formación intelectual que interpretan como muy útil para estar presentes en la sociedad y dar razones de su condición cristiana.

María Enríquez siempre tuvo la inquietud de estudiar Teología. Lo hizo de manera gradual, primero con pocas asignaturas, hasta que “poco a poco me fui enganchando” y ahora está a punto de terminar el primera grado. Mucho tuvo que ver en esta decisión Rosa Quero, que la animó desde el principio. Ella empezó hace tiempo estos estudios y obtendrá la licenciatura una vez presente su tesina. Tras un lapsus prolongado por el nacimiento de sus hijos, retomó con fuerza los estudios y, a pesar del esfuerzo, “me ha servido de mucho y estoy satisfecha”.

Para fortalecer su fe, ambas iniciaron este camino a través de clases presenciales de una hora u hora y media, abiertas al diálogo y al debate. Clases que para ellas se han convertido en “un lujo” por el nivel académico e intelectual del profesorado, unos rasgos de excelencias por los que “merece muchísimo la pena asistir”, mantiene Rosa, que valora la labor “encomiable” de los sacerdotes de la diócesis, involucrados en esta tarea, además de su tarea pastoral diaria.

Los sacerdotes “aportan mucho, lo que allí vives es diferente”, aseguran ambas, mientras celebran que las clases vayan a ser presenciales este año, contando con el cumplimiento de todas las normas sanitarias. Medidas de seguridad que permitirán al alumnado “un enriquecimiento en mi fe grandísimo”, como cuenta María para quien esta formación le reporta sentirse mucho “más capacitada” para comprender la naturaleza de su fe y los argumentos para defenderla.

Rosa defiende que inicias un camino hacia a la maduración y a partir de ahí se experimenta “una transformación día a día”, una experiencia intelectual por la que te “dejas moldear”. Esta oferta formativa incluye a muchas personas de entre 30 y 50 años que viven su vida cristiana con naturalidad, que suman distintos perfiles profesionales, y descubren que profundizando en las razones de la fe “va adquiriendo un conocimiento sapiencial de la fe que los capacita para seguir dando un testimonio sencillo y cargado de fundamento: para dar testimonio de esperanza cristiana”, explica el director del centro de estudios, el sacerdote Adolfo Ariza.

Este será el curso de la pandemia, inevitablemente, y para adaptarse a la norma sanitaria las clases se impartirán en semanas alternas de manera que “no haya cruce de alumnos por los pasillos”. Los alumnos de una o más asignaturas cuentan con este desdoble y, explica el director “saben que no perderíamos ni un minuto para impartir la asignatura completa”.

Estudio del Islam y de la Laudato Sí, novedades para este curso

Este año, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas “Beata Victoria Díez” presenta dos grandes novedades. De un lado, oferta la asignatura “Introducción al Islam: una perspectiva cristiana”, un curso dedicado a conocer el Islam a la luz del Cristianismo, impartido por el sacerdote Antonio Navarro, muy formado en esta materia; de otro, el estudio de la Encíclica del Papa Francisco Laudato Sí, cuyo análisis se aborda desde un círculo de lectores en el Tiempo de la Creación, con el nombre “Laudato Sí. Reading course”. Este será un trabajo de intercambio y reflexión ante la propuesta de cuidado de la Casa Común del Santo Padre

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