“La paz que te concede la fe ayuda a desarrollar grandes proyectos”

Blanca Torrent forma parte de la cuarta generación de una empresa familiar ubicada en Aguilar de la Frontera que exporta a más de setenta países, Aceitunas Torrent. Cuando viaja acude a misa allí donde esté porque siente esa necesidad de “saludar al Señor” en cualquier parte del mundo. Una  talla en madera de olivo de la Sagrada Familia que sus padres adquirieron en un viaje a Tierra Santa preside la sede social de su empresa. Blanca confiesa su amor a la vida y a la familia, el lugar donde ha  aprendido a amar a Dios y mostrarle continuamente su agradecimiento. En breve, la fundación que lleva  el nombre de su padre, Francisco Torrent Béjar, pondrá en marcha proyectos para devolver a la sociedad parte de lo que ésta le ha aportado. Blanca está casada y tiene dos hijos, es una trabajadora incansable convencida de que su fe le ayuda cada día a mejorar su gestión. Se declara “muy mariana” y continuamente agradece a Dios haber vencido muchas dificultades.

P. ¿Cómo se da testimonio cristiano al frente de una empresa?

R. Soy una persona que cree en la vida y en la familia, uno de esos tesoros secretos que tienes en la empresa es poder colaborar en lo referente a la vida familiar de las personas con las que trabajas. El colaborar con la situación de las familias, hombres y mujeres con dificultades para poder a atender a los hijos ha sido siempre prioritario para nosotros. En la empresa familiar y cristiana nos parece fundamental ese apoyo para conseguir construir tu familia. Si hay vida, apuesto por ella. Cuando tienes un puesto directivo juegas con motivación, con coordinación con liderazgo. La profesional que vive en la Paz que te concede la fe ayuda a desarrollar grandes proyectos.

P. Esta manera de gestionar tiene premio ¿no es así?

R. Hace escasos meses nos concedió la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa  a la mejor PYME española en la categoría de desarrollo internacional. Fuimos mi hermano y yo hasta Madrid y allí acordamos que en la entrega, él sería el encargado de recogerlo. Cuando nombran nuestra empresa, en esos escasos segundos,  doy Gracias a Dios. Tengo que dar gracias a Dios y después me acuerdo de nuestro equipo y de este reconocimiento que tanto se merecen.

P. Este modo de entender al empresa ha dado lugar  a la creación de una Fundación ¿No es así?

R. La Fundación lleva el nombre de mi padre, Francisco Torrent Béjar, que nos inculcó esta forma de gestión. Los beneficios que la empresa tenga la empresa, parte debe regresar a la sociedad. Somos una familia empresaria cristiana y una parte ha ido a parar desde hace años a congregaciones religiosas. Hay necesidad fuera, pero también desde dentro y las religiosas dan mucho a los demás.

P. ¿Es urgente poner en el centro de la empresa al ser humano?

R. Es fundamental, el equipo humano es la que hace real a una empresa. Nosotros somos la cuarta generación de empresarios y mi padre siempre nos ha transmitido que somos meros gestores de un patrimonio que tenemos que mejorar, no tenemos esa sensación de propietario de un bien, es un legado que tenemos que transmitir y durante ese paso no asumimos esa idea de pertenencia. Trabajamos, somos trabajadores de nuestra empresa.

P. Exportan a setenta países ¿Cómo son sus clientes?

R. Los hay de todas las religiones y lo entiendo como una riqueza. Cuando compartes, te das cuenta de los valores en común y de cómo la fortaleza espiritual que te da la fe une mucho. A mi empresa llegan judíos y musulmanes. Cuando viajo a otros países siempre hay alguien que me ayuda a encontrar una Iglesia y si no comparte mi fe se muestra respetuoso conmigo. En alguna negociación, he abandonado mi despacho para dejar en la intimidad de la oración a la persona con la que negociaba.

P. Su familia está siempre unida en su vida profesional ¿resulta fácil tener voz propia en este contexto?

R. Están unidas la vida profesional y la personal. En este contexto consigo expresarme como cristiana plenamente y lo hago educando a mis hijos. Su educación espiritual depende de la que reciban de nosotros,  por encima del colegio al que acudan. La extraescolar de mis hijos es “lo espiritual” por eso acuden a la catequesis de la Parroquia de San Miguel.

P. ¿Se fragua ya el relevo empresarial y espiritual entre sus hijos y sobrinos?

R. Hace poco más de un año hemos firmado un protocolo familiar que se ha redactado durante nueve meses y en él lo que hacemos es plasmar por escrito los valores que no queremos que  se abandonen en el futuro. Antes de su firma, celebramos misa de acción de gracias y ésta es una manera de mostrarnos fuertes ante las dificultades, porque Dios no nos ha dejado de acompañar.