“La herida afectiva de nuestra generación tiene respuesta en el Corazón de Cristo”

Monseñor Munilla pronunció la conferencia “Claves de la espiritualidad del Corazón de Jesús en el mundo de hoy”

El Obispo de San Sebastián es el primer ponente del ciclo de actividades programados para el año Jubilar del Sagrado Corazón de Jesús. Monseñor Munilla asegura que en la Biblia se encuentran las claves para entender hoy la espiritualidad del Corazón de Jesús y nos invita a deshacernos del miedo, a consolar, formarnos en la Verdad y ser audaces y creativos para transmitir al mundo que Dios le ama

 

-En pocas palabras, ¿cómo se explica la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús?

Por una parte, no es algo distinto del conocimiento de Jesucristo que la Iglesia ha tenido en dos mil años. En el Evangelio de San Juan Él dijo: yo os enviaré el Espíritu Santo y os dará a conocer todo lo que os he enseñado. Un cristiano del siglo XXI conoce más y más profundamente a Jesús que uno del siglo IV. Tenemos que tener conciencia de que ha ido pasando el tiempo y hemos ido tomando conciencia de todo lo que supone la Revelación. San Ignacio de Loyola, habla del “conocimiento interno del amor de Cristo”, consciente de que la Revelación en la formulación de la fe tiene que ser interiorizado por nosotros y, en esta interiorización de quien es Cristo para nosotros, un factor muy importante es llegar a percatarnos de manera experiencial -no solo teórica- de cómo Jesucristo nos salva, cómo el amor es el motor de la redención. Han ido pasando los siglos y algunos dicen que es una advocación moderna, en el sentido de que Santa Margarita María y Bernardo de Hoyos son recientes, pero yo lo explico en que hemos creciendo en el conocimiento interno del amor de Cristo, no porque seamos muy inteligentes sino porque Dios mismo se ha ido revelando a través de la acción del Espíritu Santo y llegado a la plenitud de los tiempos, al igual que la Virgen María ha ido haciendo intervenciones en la historia en Fátima o Lourdes, el Corazón de Jesús también se ha mostrado a determinados santos para manifestar que Dios nos quiere y que esta gran herida afectiva que tiene nuestra generación, a la que le falta la autoestima y  sufre mucho al no sentirse querida, tiene una respuesta en el Corazón de Jesús.

-El Sagrado Corazón de Jesús es una advocación llamada a “actualizarse”, a pesar de su vigencia en el seno de la Iglesia. En parte, el Año Jubilar por el 90 aniversario de la Consagración de Córdoba al Sagrado Corazón nace con esa voluntad. ¿Cómo sería el acercamiento a los más jóvenes o personas que no hayan mantenido una relación con el Sagrado Corazón?

Creo que la imagen del Corazón ha podido ser contaminada culturalmente por efecto del romanticismo. Enseguida aparecen las “flechitas” y pensamos en esa perspectiva de un enamoramiento primero. Sin embargo, la palabra corazón tiene una concepción mucho más profunda. En el sentido semántico, en las Sagradas Escrituras también se identifica con la palabra “entrañas de Dios” como sinónimo: hemos nacido del seno de Dios, hemos vuelto a nacer de nuevo. En el fondo se nos viene a decir que hay esperanza, que sufrimos mucho pero Dios tiene una especie de amor de compasión hacia nosotros porque comparte nuestro sufrimiento, no es una empatía en nuestro sufrimiento, nos dice “yo te daré a luz de nuevo”, es decir, existe esperanza porque podemos volver a nacer de nuevo. El Corazón de Jesús no es solo la expresión de que Dios sufre con nosotros sino sobre todo la esperanza de que Dios nos puede dar a luz de nuevo. Esa capacidad de regeneración y de volver a ser lo que Dios ha querido desde siempre, supera esa idea romántica. Creo que esto tiene importancia porque nuestra cultura actual si de algo está falta es de esperanza. ¿Existe la esperanza de que yo pueda convertirme?...a veces es más fácil creer que Dios creo el cielo, las estrellas y los agujeros negros del Universo que creer que yo pueda convertirme. Nacer de nuevo, requiere más fe y esperanza que el resto.

-¿Cómo explicar la consagración de una ciudad al Sagrado Corazón?¿Qué representa para el cristiano de hoy esta realidad que cumple 90 años?

La entendería desde aquel famoso lema que San Juan Pablo II hizo muy famoso: totus tuus. Es una explicitación de que somos de Cristo por el bautismo. Es la clave de nuestra espiritualidad, tenemos una identidad: somos queridos por Dios, somos amados por Dios, existimos porque hemos sido amados.  Tenemos padre, tenemos madre, tenemos familia y entender la consagración es caer en la cuenta de un tesoro que hay dentro de mí del que no estoy disfrutando como debiera de disfrutar.  El motivo de la infelicidad no es no tener algo, sino no disfrutar del don que tenemos, esa es una de las mayores desgracias que tenemos. A veces, podemos ser fieles y no disfrutar de que lo somos. La consagración al Corazón de Jesús significa disfrutar del ser de Dios, requiere gozar de ello porque tengo madre, tengo madre y familia y ese es el mayor gozo.

-El santo padre nos pide rezar el rosario y pedir la protección de San Miguel Arcángel para la unidad de la Iglesia, ¿vive la sociedad actual de espaldas a la acción del mal y solo percibe sus consecuencias?

Es así de sorprendente, creo que millones de personas ni sabrían de la historia de salvación del Arcángel San Miguel y cuando el Santo Padre pone en labios de la humanidad esa oración, en el fondo nos está diciendo que no nos equivoquemos de enemigo. El riesgo es pensar que el enemigo es tal persona, tal asociación o tal gobierno…podríamos poner muchos rostros, pero es un error porque nuestra lucha no es contra las potencias de este mundo. Si no se entiende esto, no es posible el perdón ni la sanación porque nos estamos equivocando de enemigo y además no hacemos un diagnóstico de la realidad equilibrado, está equivocado. Si uno no entiende al hacer un juicio de discernimiento qué jugada concreta está intentando el demonio sacar adelante en cualquier situación, no va a hacer una lectura correcta de la situación. En Radio María he podido comentar las conocidas “Cartas del demonio a su sobrino” de C.S Lewis en las que el “tío” da consejos al “sobrino” de cómo tentarnos, ya que más sabe el diablo por viejo que por diablo…está hecho en tono de humor, pero lo bueno de ese género es caer en la cuenta de que existe una acción diabólica y si esto no se tiene en cuenta no es capaz de entender y diagnosticar la realidad y menos aún poner los medios. El Santo Padre ha hecho un gran servicio solo por esto, aparte de que creemos que la oración es eficaz, cuando la Iglesia entera ora por Pedro es infalible y participa del poder de Dios. Además hay un beneficio catequético que ilumina la realidad.

-¿Hasta qué punto las redes sociales tienen importancia para la evangelización, teniendo en cuenta su actividad en ellas?

Tienen una importancia relativa. En tanto y cuánto, como diría mi patrono, San Ignacio de Loyola. Si se pueden convertir en esclavitudes porque perdemos el tiempo para lo esencial, prescindamos de ellas. En tanto y cuánto debe ser la clave de un discernimiento que no es fácil, todos sabemos que ese mundo tiene una fascinación y cierto peligro de ser atrapados. El padre Luis María Mendizábal tenía una expresión luminosa: “las nuevas tecnologías son un buen siervo y un malísimo señor”. Hay que tener cuidado con perder ese señorío pero, el Señor nos dijo que echáramos las redes y, paradójicamente, habrá que echar las redes en las redes porque es donde está el joven de hoy, donde ellos habitan. A veces, para muchas personas las redes sociales es un lugar en el que se habita, de ahí la célebre expresión “El sexto continente” acuñada por Benedicto XVI. Esas personas necesitan el encuentro con Jesucristo y es Jesús el que sale al encuentro y tenemos que pedir la luz y la gracia de ver como discernimos las formas de hacer presente la palabra de Jesús.

-¿En el sínodo de los jóvenes hay espacio para plantear el papel de estos nuevos modos de comunicación?

Estoy convencido de que el Sínodo hará un juicio de discernimientos sobre cómo salir al encuentro de los jóvenes de nuestros días y, entre otras, tratará sobre esos nuevos lugares de presencia cristiana. El saber estar con un estilo concreto es importante, hay que subrayar la Iglesia en salida, la que no espera a que alguien toque la puerta, sino que sale en búsqueda como Jesús de la oveja perdida, pero eso no quiere decir que nos tengamos que mundanizar para ser mejor aceptados, más aplaudidos. Puede existir esa tentación de pensar que mimetizándonos en esta salida llegamos a más personas y la paradoja es que cuando sucede tal cosa pasamos a ser insignificante, como la sal se vuelve sosa. Si identificamos Iglesia en salida con mundanizarnos, cometemos el error de volvernos insignificantes porque los jóvenes ya tienen al mundo y no necesitan a una Iglesia que sería una copia de un mundo que ya tienen en la calle. Tenemos que pedir la gracia para conjugar ambas cosas, para tomar conciencia de que no me puedo quedar en mi burbuja, pero en esa salida tenemos que ser Cristo vivo para la vida del mundo.

Durante el Congreso “La Iglesia en la sociedad democrática”, el anterior ministro de Educación, Alfredo Rubalcaba, se ha posicionado a favor de la educación concertada. ¿Está solo el actual gobierno en sus valoraciones sobre educación concertada?

Es obvio que son sensibilidades distintas. La clave está en que se entienda que la educación nunca debe ser usada como un instrumento de implementación de un poder político, es necesario creer en el derecho constitucional que coincide con la ley natural. Es curioso que la sociedad que enarbola como un valor progresista el derecho a decidir, en lo tocante al terreno de la educación, tal reivindicación desaparece. ¿Cómo es posible que en la educación no se enarbole este derecho?, es sospechoso que un valor tan en boga en nuestra sociedad de repente desaparezca de un espacio donde todos sabemos que existe el riesgo de manipulación de la conciencia política. A parte de reivindicar la familia, en este debate, nosotros nos presentamos como aliados de la libertad.

Monseñor Munilla Aguirre ha presidido la eucaristía en la Real Colegiata de san Hipólito esta mañana a las doce