La ermita de la Virgen de Villaviciosa ha sido declarada Santuario

Durante la eucaristía, presidida por el Obispo de Córdoba,  se dio lectura al decreto episcopal que cambia la denominación del templo

La ermita en la que se venera a la Virgen de Villaviciosa ha sido declarada Santuario de Nuestra Señora de Villaviciosa por el Obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, el pasado seis de septiembre. Esta declaración se concede mediante un decreto del Obispo de la diócesis cordobesa que se leyó durante la eucaristía presidida por el prelado, en los días de la novena en honor a la patrona de Villaviciosa de Córdoba. La celebración tuvo lugar a las ocho de la tarde en la plaza de Andalucía de la localidad.

El día siete de septiembre, la misa fue oficiada por el párroco de San José de Villaviciosa, el sacerdote Jesús Cañas García. Al término de la eucaristía, el alcalde de la localidad, Rafael Rivas Cabello, declaró a la Virgen “Alcaldesa Perpetua de Villaviciosa de Córdoba” y entregó al hermano mayor de la Hermandad el bastón que lució la imagen al día siguiente en la procesión de las fiestas patronales. Ese día a las doce menos cuarto de la mañana se realizó la procesión de traslado de la venerada imagen desde su santuario a la parroquia de San José. A las doce y media hubo una eucaristía oficiada por el párroco. El día nueve de septiembre los miembros de la Hermandad se trasladaron a la Catedral de Córdoba para participar en la solemne misa dominical oficiada por el Obispo de Córdoba en honor a Nuestra Señora de Villaviciosa.

El origen serrano de la devoción a María

Los orígenes de Ntra. Sra. de Villaviciosa sitúa la aparición de la imagen en la villa portuguesa de Vila-Vicosa. Traída por un humilde vaquero de nombre Hernando, la Virgen terminó en una pequeña ermita que se construyó en la zona de las “Gamonosas”, dando lugar a la fundación del pueblo de Villaviciosa de Córdoba. Córdoba capital la hizo suya, teniéndola como principal protectora y compartiendo patronato con el Cabildo Catedralicio, el cabildo Municipal y la Hermandad cordobesa, creada en su honor. La imagen de la Virgen es traída a la ciudad y devuelta a su santuario serrano en 22 ocasiones, hasta que en 1698 es entronizada en la Iglesia catedral, donde está definitivamente. La devoción a la Virgen tiene su origen en la sierra si bien es cierto que en la capital también se comparte.