La delegación diocesana de Migraciones llevó a cabo una vigilia de oración por las víctimas de la trata

Esta celebración tuvo lugar el pasado 8 de febrero, en el convento de Santa Ana y San José

La Delegación diocesana de Migraciones llevó a cabo una vigilia de oración y reflexión por las víctimas de la trata con motivo de la Jornada Mundial contra la Trata de Personas. Una jornada que coincide con la festividad de Santa Josefina Bakhita, una mujer que a los doce años fue esclavizada, sacada de Sudán y traída aquí a Europa y que luego se hizo cristiana, así lo explica el sacerdote Manuel Vida, delegado diocesano de Migraciones quien señalaba también que Santa Josefina Bakhita se ha convertido hoy en un referente para todas las personas que son víctimas de la trata.

Entre los objetivos de la delegación de Migraciones Manuel Vida explicaba que es necesario sensibilizar a la sociedad de la situación de sufrimiento y vulnerabilidad en que se encuentran en general los emigrantes y refugiados. Y dentro uno de los peores sectores es el tema de la trata de personas con fin tanto de explotarlas sexualmente, como de extracción de órganos, donde incluso hay niños y niñas que suponen también casi un 30% de este comercio de la trata. Sensibilizar promover acciones como esta jornada de oración y de reflexión celebrada en el convento de Santa Ana y San José de las carmelitas descalzas.