La Delegación de Enseñanza organizó una conferencia sobre ideología de género

El profesor Julio Tudela de la Universidad Católica de Valencia impartió la ponencia, el pasado 19 de abril, en el Centro de Magisterio

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Entre las actividades organizadas por la Delegación Diocesana de Enseñanza, el pasado 19 de abril, tuvo lugar la conferencia titulada “Sexo, género e identidad. ¿Unidad o fractura?” a cargo del profesor Julio Tudela Cuenca, Director del Máster de Bioética de la Universidad Católica de Valencia y miembro del Observatorio de Bioética y del Instituto de Ciencias de la Vida. La conferencia tuvo lugar en el Centro de Magisterio “Sagrado Corazón”.

Asistieron al acto, educadores, catequistas, matrimonios, alumnos del Centro de Magisterio y del Instituto de Ciencias Religiosas “Beata Victoria Díez” además de distintos seminaristas y sacerdotes.

El profesor Tudela insistió en la importancia que tiene hoy día la formación antropológica y humana. Señaló que venía a “contar la belleza del diseño humano, que no sólo ha sido revelado por la fe, sino que la ciencia nos muestra también, y a desentrañar la belleza de la naturaleza, de la creación del ser humano, varón y mujer, con sus diferencias y complementariedad”.

Afirmó que conocer y diseminar la verdad es la mejor manera de combatir la mentira, y recordó a los asistentes la expresión del Papa Francisco: “¡Cuidado con las colonizaciones ideológicas!”

Frente al interrogante sobre la conexión que hay entre sexo y Biología dio una respuesta basándose en la genética y epigenética del sistema endocrino, de la maduración del cerebro y del sistema inmune. E indicó cómo nuestra identidad sexual está repartida por todo nuestro genoma. Cómo desde que existe el embrión ya tiene caracteres sexuados. Cómo el cerebro se comporta según el influjo hormonal y cómo los niños y niñas maduran de manera diferente porque hay diferencias sexuales en la estructura cerebral. De esta manera, expuso que “el sexo no es una construcción social, no es una cosa fluida”.

En este sentido afirmó que “la persona necesita hacer una maduración de adolescente a adulto para gestionar sus emociones. Hay que saber orientarlas hacia lo que es beneficioso y no sólo a lo placentero”. Y continuó: “La aceptación del sexo es un proceso de crecimiento madurativo que hay que acompañar desde la niñez de manera correcta, con ternura, con paciencia”.

Finalmente concluyó que lo importante es que” podamos vivir la vocación al amor a la que todos estamos llamados. A esta plenitud llegaremos respetando las leyes de la creación y de la naturaleza y la ciencia tiene que colaborar con todo ello”.