“La comunidad donde vivimos nuestra fe ayuda a ver la veracidad del evangelio”

Hilario Urbano y Ruth Sastre pertenecen a la Primera Comunidad Neocatecumenal de la parroquia Santa Isabel de Hungría, en el sector sur

 

¿Cuáles son los pilares de vuestra convivencia familiar?

La naturaleza del matrimonio cristiano, apoyado en Cristo, que es la roca, es el pilar fundamental de la convivencia familiar. Lo que descubrimos rápidamente cuando nos casamos hace diecinueve años fue que el matrimonio cristiano es una misión de cara a los demás. Muchos van al matrimonio pensando en realizarse, en ser amado, en el fondo vivir para sí. El matrimonio es un sacramento que hace presente el amor de Cristo a su Iglesia. Por eso la Iglesia de hoy está en crisis. Hay muchos que dicen: “yo creo en Dios pero no en la Iglesia…” sin embargo Cristo y la Iglesia son la imagen para el matrimonio.

Por eso en nuestra familia vivimos de cara a la misión, porque esa es su propia naturaleza. Esto es el pilar fundamental. Luego tenemos otras ayudas donde nos apoyamos como es la oración, los sacramentos o la vida comunitaria.

¿Qué resulta más complicado en la educación de los hijos en este momento social?

Lo más difícil en este momento es ir contracorriente. Es la dicotomía que se experimenta: el mundo y el espíritu. La sociedad está muy lejos del mensaje y de la vida cristiana. Somos una familia misionera del Camino Neocatecumenal en Estocolmo, Suecia. La sociedad sueca, que aparentemente es el súmmum del bienestar social, está muy deteriorada. Muchos pueden pensar que es una sociedad de valores liberales muy avanzados, pero el resultado es otro, por lo menos en la vida diaria lo que se ve es la soledad, el alto indice de suicidios… La Iglesia nos enseña a educar a los hijos, viviendo la radicalidad del evangelio.

¿Qué instrumentos tiene la familia de hoy para manifestarse cristiana?

El matrimonio al servicio de la evangelización. El poder donarnos totalmente al plan de Dios. La Iglesia siempre nos ha dado las armas necesarias para mostrar el amor de Dios a los hombres. La vida cristiana necesita de la oración, es el lenguaje de espíritu que permite la comunión, no solo a nivel familiar, sino a nivel eclesial, social…

La transmisión de la fe a los hijos es un reto para todos, ¿cómo lo hacéis vosotros?

Pasar la fe a nuestros hijos es una necesidad, no solamente un reto. La fe crece viendo la fe de otros, es decir de la Iglesia. Por tanto, la fe de nuestros hijos tienen que verla probada en nuestras vidas. Muchas veces lo que ayuda a los hijos no es tanto catequizarlos si luego la vida no va seguida de las obras. La vida cristiana no es solamente el momento de la eucaristía o cuando se va a la iglesia; la vida cristiana implica todos los aspectos de la vida, en casa, en el trabajo, en el colegio…

De igual modo la asiduidad a los sacramentos, la eucaristía, la penitencia… La comunidad donde vivimos nuestra fe ayuda a ver la veracidad del evangelio. Los hijos ven que lo que predicamos se hace carne, se vive en realidad. Intentamos vivir lo que predicamos, en gracia de Dios.

¿Cuál es vuestra parroquia?, habladnos de vuestra vida en comunidad.

Pertenecemos a la Primera Comunidad Neocatecumenal de la parroquia Santa Isabel de Hungría, en el sector sur. Los hermanos de la comunidad vivimos un catecumenado de adultos postbautismal. Son muchos años los que llevamos juntos. Basamos la vida cristiana en un trípode: Palabra, eucaristía y comunidad. Este catecumenado nos ayuda a renovar las promesas de nuestro bautismo, juntos, durante años, mostrando los signos de la Fe: el amor y la unidad, siempre en nuestra precariedad y acompañados por la gracia del Espíritu Santo.

En Estocolmo formamos parte de una Misio ad Gentes. En lugares donde no hay presencia católica e incluso a veces cristiana, la misio ad gentes muestra la presencia de Jesucristo, mostrando los signos de los que hablaba antes. La misio ad gentes está formada de 4 o 5 familias, un presbítero, y dos chicas, juntos hacemos el trípode y mostramos el amor de Dios en nuestra vida diaria.

¿Cómo imagináis la Iglesia del futuro?

La Iglesia del futuro volverá al modelo apostólico, de pequeños grupos como dijo el Papa Benedicto XVI. Si vemos los procesos de desacralización, descristianización y crisis de fe existentes en la sociedad, y la secularización presente en muchos países de Europa la Iglesia volverá al primer modelo apostólico, y esto lo estamos viendo en muchos países europeos. Mucha gente está abandonado la Iglesia. Hay que volver a las raíces del evangelio.

 

Fecha y lugar del matrimonio: Córdoba, 1 de noviembre de 2001. Parroquia de la Sagrada Familia

Número de hijos y edades: 12 hijos (Paula de 17 años, Miguel Ángel 16, Ruth 14, David 13, Gabriel 11, María de Loreto 10, María del Jordán 8, Sara 7, Beatriz 5, Samuel 3, Jacob 2, y Francisco Javier 1 mes)

Un momento de vuestra historia familiar: El Encuentro de Jóvenes con S. Juan Pablo II en Loreto, Italia – 1995. El envío a la misión en Suecia por el Papa Benedicto XVI y el nacimiento de nuestro décimo hijo, Samuel (Operado de corazón con tres meses)

Una actividad que comparte la familia en su tiempo libre: Los sábados salimos todos juntos y hacemos misión popular en la plaza de la ciudad donde vivimos. Junto a los hermanos de la misión rezamos, cantamos, anunciamos el evangelio.

Qué cosas no dejáis de hacer juntos cada día: Rezar, sentarnos juntos a la mesa todos los días (la mesa es un altar), pasear en familia,…

Qué lugar ocupan los abuelos en casa: Los abuelos, aún jóvenes, ocupan un lugar importantísimo en nuestra familia. Han sido los que nos han transmitido la fe. Venimos de familias cristianas numerosas. Yo soy el primero de nueve hermanos y mi mujer es la tercera de doce. Siempre hemos visto a nuestros abuelos en casa. Y haremos lo mismo por nuestros padres cuando lleguen a su ancianidad.

¿Rezáis por algún sacerdote? Rezamos por todos los sacerdotes, por nuestros obispos (D. Demetrio y Fr. Anders). Los presbíteros son un ministerio imprescindible. Son hombres y necesitan de nuestra oración. Juntos realizamos la labor evangelizadora. Vivimos rodeados de muchos presbíteros que dan la vida por la iglesia y por la evangelización. Nosotros rezamos por ellos y ellos por nosotros.