José Luis Restán defiende el don de la vida en la Semana de la Familia

Hoy, 11 de abril, se ha celebrado en el Palacio Episcopal, la cuarta jornada de la Semana de la Familia que ha tenido como tema central “El matrimonio y la familia en el Año de la Fe”.

En la cuarta conferencia de la Semana de la Familia muchos de los asistentes han podido ponerle cara a la voz de La linterna de la Iglesia, la edición religiosa del informativo nocturno de los viernes, en la cadena Cope. Pues ha contado con la intervención del periodista, José Luis Restán, que no sólo ha abordado el tema de la familia desde el punto de vista de la comunicación, sino también desde su experiencia como padre de familia. José Luis ha estado acompañado en la mesa por el Obispo de Córdoba, don Demetrio Fernández; los delegados diocesanos de Familia, José Gómez y Concha Iglesias; y por su consiliario, Antonio Prieto.

Bajo el título El matrimonio y la familia en el Año de la Fe”, el ponente ha abordado la defensa de la familia atendiendo a las dificultades ambientales de la sociedad ya que según afirma “existe un contexto de incomprensión y de rechazo de lo que es el matrimonio y la familia”. Ante esta situación el periodista ha comentado, aludiendo al reciente encuentro por la vida que ha tenido lugar en Madrid, que “hoy es necesario que afloren las razones que han sido ridiculizadas y rechazadas. Hace falta suscitar de nuevo en las plazas la experiencia de familia como algo bello”.

También, ha compartido su experiencia en el último Encuentro de las Familias en Milán, donde el Papa Emérito, Benedicto XVI hablaba de su propio testimonio de familia y del significado educativo de la misma y la definía como “el lugar donde se crece a través de las circunstancias cotidianas y crezca con la certeza de que la vida es buena”. En este sentido ha añadido que “la vida es un camino en el que se aprende a través de las relaciones humanas”.

En su intervención también ha hecho referencia al noviazgo, incidiendo en que “el enamoramiento necesita un tiempo de discernimiento y de purificación”; así como a la misión evangelizadora a la que están llamadas todas las familias cristianas. Y finalmente ha invitado a los sacerdotes a acompañar a las familias y a ser sus amigos pues ambas vocaciones se enriquecen mutuamente.