“Hoy sigo trabajando en la Iglesia y por la Iglesia”

Entrevista a Josefina Castro Álvarez, religiosa en Córdoba.

Vida consagrada (1)La hermana Josefina es una de las siete religiosas que vive en la comunidad del Colegio de las “Francesas”. Ya está jubilada como maestra, pero nos narra con mucha ilusión sus primeros pasos en Moral de Calatrava, donde trabajó en el colegio y la parroquia; su estancia en el colegio de Madrid; los años de dedicación en Bolivia, donde alternaba las clases en el colegio con la visita las gentes del campo, una “experiencia inolvidable” entre los Ayoreos. Por motivos de salud, vuelve a España donde, antes de llegar a Córdoba, la destinaron a Leganés y a Alcázar de San Juan. Estos más de veinte años en nuestra ciudad ha trabajado en el Colegio en Educación Infantil, en la pastoral en los grupos SAFA y en la Parroquia.

Iglesia en Córdoba.- ¿Cómo fue su vocación?

Josefina Castro Álvarez.- Desde niña sentí la llamada. Mis padres y mi abuela me enseñaron a amar a Dios y a darle respuestas. El capellán de las “monjas premostratenses”, de mi pueblo, alimentaba mi espiritualidad con prácticas religiosas. Pero, quien influyó en mi última decisión, de ser religiosa de la Sagrada Familia, fue mi hermana, que poco antes había entrado en esta congregación.

IeC.- ¿Qué recuerdo tiene del día de su consagración?

JCA.- Fue una experiencia gozosa. Irrepetible. Día de acción de gracias. Sentía a Dios en todo mi ser. Consagrada a Él para toda la vida, me decía. Recuerdo ver a mis padres felices, dejando escapar lágrimas de emoción.

IeC.- ¿Qué le pide a Dios cada día para desempeñar su servicio?

JCA.- Ser fiel a su llamada; saber hacer una lectura humilde y creyente de todos los acontecimientos.  Actuar de forma gratuita.

IeC.- Un recuerdo de su vida consagrada que jamás se le olvidará…

JCA.- El día de mis votos perpetuos en la Casa Madre

IeC.- ¿Qué nos diría de su fundadora?

JCA.- Santa Emilia de Rodat fue fiel a su primera intuición, siendo los pobres sus preferidos y su caridad con ellos la medida de su amor a Dios. Puso todo en sus manos, abandonándose, según la expresión de su tiempo, a la Providencia con una audacia que desafía cualquier tipo de prudencia humana. “Conocida la voluntad de Dios, nada la detenía”.

IeC.- ¿Qué horario tienen en un día normal?

Me levanto a la siete y media y me voy a la Capilla. A las 8,30 tenemos la oración comunitaria de laudes. De 9 a 10 hago mi oración personal. El resto del día lo dedico a varias actividades: lectura espiritual, preparación de catequesis de iniciación y de adultos de la Parroquia, a la que asisto; estudio de documentos de la congregación, visitas a familias y personas mayores del barrio, que viven solas, enfermas… Y colaboro en tareas de la casa. A las 7,30 asisto a la celebración de la eucaristía y a las 8,30 oración de vísperas en comunidad. Termino el día haciendo una relectura de todo lo acontecido y dando gracias a Dios por su fidelidad para conmigo.

IeC.- Lo más bonito de ser consagrada es:

JCA.- Ser toda de Dios y entregar la vida al servicio de los demás.

IeC.- Si desea añadir algo, contar algo más lo puede hacer…

Solo quiero añadir: El Señor ha hecho obras grandes en mi “

Congregación de la Sagrada Familia de Villefranche

El Instituto Sagrada Familia, fue fundado por Santa Emilia de Rodat en Villefranche de Rouergue –Francia-, en 1816, para la educación cristina de las niñas pobres. El fin del Instituto es revelar el rostro de un Dios de ternura y de misericordia, cercano a los pequeños y a los humildes. Viviendo la vida fraterna a imitación de la Sagrada Familia de Nazaret, las hermanas de la Sagrada Familia participan en la misión evangelizadora de la Iglesia dedicándose a actividades educativas, pastorales y sociales.

La Comunidad de Córdoba fue fundada en 1903, por tres Religiosas venidas de Francia -circunstancia que daría al Colegio el nombre de “Las Francesas”-. Su primer domicilio fue en la calle Realejo. Posteriormente, en 1905, se compra el palacio del Marqués de Villaverde, en la Plaza de Aguayos.

En esta comunidad viven actualmente siete religiosas. Siempre se han dedicado a la enseñanza y formación religiosa en el Colegio. También, algunas hermanas participan en la pastoral de la parroquia de San Pedro y en la delegación de migración de la Diócesis. Esta congregación tiene otra casa en el barrio de “Las Margaritas”, con cinco hermanas.