Fiesta de la Vigilia de Espigas en Montilla

Más de mil personas se congregaron para participar en la celebración de la Eucaristía, presidida por D. Demetrio Fernández.

anfe (3)Con motivo del Año Jubilar de San Francisco Solano, la tradicional Vigilia de las Espigas se celebró este año en Montilla. El sábado 19, se fueron concentrando en la Iglesia de la Asunción todos los adoradores y adoradoras venidos de todos los puntos de la Diócesis, con un total de 56 Secciones, tanto de ANE como de ANFE, con cerca de seiscientos adoradores. A las 21:15 h. salieron en procesión las 56 banderas, seguidas por sus respectivos adoradores, hasta la iglesia de San Francisco Solano. Cerraban la procesión las banderas diocesanas de ANE-ANFE seguido de sus Directivos.
La iglesia de “El Santo” estaba a rebosar de personas; más de mil personas se congregaron para participar en la celebración de la Eucaristía, presidida por D. Demetrio Fernández y concelebrada por más de diez sacerdotes. En la homilía, el Sr. Obispo se dirigió a los sacerdotes diciéndoles que son dichosos porque colaboran y ayudan a los adoradores del Santísimo Sacramento. También, hizo una breve reseña de la vida de San Francisco Solano y de cómo fue misionero en Occidente.
Al finalizar la Eucaristía, se expuso el Santísimo Sacramento. Seguidamente, comenzaron los turnos de vela. Durante la noche hubo cinco turnos de vela, finalizando a las 05:00 h. en que se volvieron a congregar todos los adoradores y dio comienzo el Santo Rosario, seguido del Te Deum y Laudes. Más o menos a las 06:00 h., salió su Divina Majestad, bajo palio, portado por el Consiliario Diocesano, Tomás Pajuelo, y el párroco de San Francisco Solano, Jesús Joaquín Corredor, con la reliquia de El Santo, precedido de todos los adoradores, con sus respectivas banderas, por las calles del pueblo; algunas adornadas con macetas y colgaduras. Hubo varias paradas en altares que los vecinos habían preparado con todo esmero en honor del Señor.
Llegados a los jardines del Paseo de Cervantes, en la caseta municipal, que tenían preparada para el acto final, se dio la bendición a los campos y a todos los presentes. Una vez reservado el Señor, Jesús Joaquín dio a besar la reliquia.