Festividad del Beato Álvaro de Córdoba

La parroquia del Beato Álvaro celebró a su titular el domingo 16 de febrero, con varios actos.

El día 19 de febrero, se conmemora la festividad del Beato Álvaro de Córdoba, patrón de la Hermandades y Cofradías de Córdoba, junto con Ntra. Sra. de la Fuensanta. La comunidad parroquial que lleva su nombre, vive cada año con alegría esta fiesta. En esta ocasión, fue celebrada el día 16 de febrero con una misa y una convivencia de toda la feligresía, la cual también pudo disfrutar de un concierto de marchas procesionales a cargo de la Banda de la Hermandad Sacramental de la Sagrada Cena.

Su vida

Álvaro López de Córdoba y Carrillo nace en 1360, hijo de del primer maestre de Calatrava, Martín López de Córdoba y de Sancha Alonso Carrillo. Es bautizado en la Iglesia de San Nicolás de la Villa y profesa como religioso en la Orden de Santo Domingo, fundador del Convento de Scala Coeli. Pese a que en Córdoba se le conoce como San Álvaro, en realidad Fray Álvaro no ha sido canonizado pero sí beatificado el 22 de septiembre de 1714.

Desde muy joven tuvo altas dotes de amor al estudio y decidió retirarse a un claustro eligiendo el Convento de San Pablo de la Orden de Santo Domingo en la capital cordobesa.

Muy pronto, a principios del siglo XV, emulando a su hermano de Orden San Vicente Ferrer, se dedica a recorrer incansablemente toda España, y las ciudades de Francia e Italia. A su regreso a España, con gran fama de santidad, se convierte en confesor de la Reina Dª Catalina de Lancaster, viuda de Enrique III, y de su hijo Juan II. Debido a su forma de ser, se gana el beneplácito y la confianza de la Corona, que le aportan para sus planes evangelizadores unas limosnas suficientes, como para que el 13 de junio de 1423, comprase Torre Berlanga (antigua torre moruna enclavada en la sierra norte de Córdoba, a siete kilómetros de la capital) y en ella situará su convento denominado Santo Domingo de Escalaceli.

Pero sin duda la obra más significativa sería la que realizó en el Monte Calvario (al sur del edificio) y que emulaba con sus tres cruces (hoy en día reconstruidas), al Monte donde Jesús fue crucificado. Hasta este Monte Calvario, y desde el Santuario, Álvaro de Córdoba realizó el que sería el primer Vía Crucis de Occidente.

Fray Álvaro de Córdoba murió con algo más de setenta años, el día 19 de febrero de 1430, en su santo lugar, debido a una lenta y penosa enfermedad.