Eucaristía de acción de gracias en el LXXV aniversario de los Hermanos Maristas en Córdoba

A la Santa Misa asistieron los miembros de la congregación religiosa y numerosos antiguos alumnos.

maristasD. Juan José Asenjo presidió la Eucaristía de acción de gracias en el LXXV Aniversario de los Hermanos Maristas en Córdoba el pasado jueves en la Santa Iglesia Catedral. Durante la homilía, el Sr. Obispo destacó los servicios que los Hermanos Maristas han prestado a tantas familias, el bien inmenso que han hecho a Córdoba y a las numerosas generaciones de alumnos que han formado como personas, como cristianos e hijos de Dios en su Colegio, y entregando a sus alumnos lo mejor de sí mismos, procurando su educación integral, mostrándoles a través de la palabra y del testimonio al Señor.

También, manifestó que esta celebración es “un acontecimiento de gracia y salvación, una verdadera Pascua, el paso del Señor junto a la puerta de vuestra Comunidad para recrear vuestra fraternidad, el paso del Señor a la vera de vuestras vidas, para convertirlas, para renovar vuestra consagración al Señor”. Los Hermanos Maristas -manifestó- “sois apóstoles y evangelizadores, que no buscan únicamente que sus centros se inspiren vagamente en los principios del humanismo cristiano, sino que desde la plataforma formidable de la vida interior, de la unión y la amistad con el Señor, cultivada cada mañana en la oración, tratan de formar cristianamente a los jóvenes”. En ese sentido, añadió que “la celebración de esta efemérides interpela también a toda la comunidad educativa, muy especialmente a los profesores y a los padres, que con vosotros, están llamados a robustecer cada día la genuina identidad católica del Colegio. Si la Iglesia vive para evangelizar, vuestro Colegio no puede tener otro fin que anunciar a Jesucristo vivo a sus alumnos”. El profesor cristiano -dijo- “nunca separa la comunión con Cristo, de la comunión con sus hermanos, siempre animado por la fuerza de Jesucristo muer­to y resucitado, que le comunica su Espíritu. Vuestra comunión con el Señor, queridos profesores, debe traducirse en dinamismo apostólico y misionero: habéis de anunciar a Jesucristo a vuestros alumnos con obras y palabras”.